sábado, 6 de marzo de 2010

13 - Apuesta (賭ける)

13 - Apuesta (賭ける)

Los sucesos de esta saga ocurren 3 meses después
La mirada perdida de Yagami Ligth revelaba que algo iba mal, incluso con los poderes que la Death note suprema le otorgaba Ligth se sentía fuera de sí, era como si todo su cuerpo se estuviera desprendiendo de él, como si su mente se fuera a apagar en cualquier instante, y si más que decir Ligth desvió su mirada y ahí donde su ojos se detuvieron un espejo mostraba a Yagami Ligth con cientos de agujeros en su estomago y un par en sus hombros, era obvio que Ligth había recibido una docena de disparos.

2 DIAS ANTES
La habitación era pequeña pero los dos hombres se veían fijamente, incluso con la poca luz que había en la habitación ambos se observaban de frente y ninguno parecía ceder ante la mirada del otro, hasta que uno de ellos se acerco al otro y lo vio detenidamente, en ese instante se pudo apreciar que uno de los hombres estaba de pie mientras que el otro se encontraba sentado y encadenado con unas esposas en una silla incrustada en el suelo.
- ¿Dónde puedo encontrar a “La Parca”? –Preguntó el hombre que estaba de pie.
El sujeto que estaba sentado simplemente ignoró las palabras del otro pero aun así no dejaba de mirarlo fijamente.
- Jamás lo encontrarás. –Finalmente se atrevió a decir el hombre sentando.
En ese momento el sujeto que estaba de pie se acerco a tal punto que la poca luz que había en la habitación le dio de lleno dejando ver su rostro completamente, se trataba de Yagami Ligth, quien se encontraba de pie mirando al sujeto encadenado.
- ¿Sabes quién soy yo? –Preguntó Ligth.
El hombre que estaba sentando simplemente soltó una carcajada y luego lo miro fijamente.
- Eres L… increíble que alguien como tu este buscando a alguien tan insignificante como “La Parca” –Dijo el hombre con tono burlón.
- Descuida, y créeme que ese sujeto no es tan insignificante como crees, ¿sabes? escuche rumores de que la policía había prometido protegerte una vez que estés en prisión, “La Parca” posee muchos contactos en la prisión en la que estarás si no hablas, bueno, digamos que pueden pasarte ciertas cosas bastante desagradables.
En ese momento el hombre dejo escapar un pequeño suspiro y apretó los dientes pero luego volvió a mirar fijamente a Ligth.
- He hecho muchas cosas por él, por eso estoy seguro que me dejara con vida.
- ¿Eso crees? He escuchado que la policía ha corrido el rumor entre los presos de que tu estas cooperando con nosotros en este momento.
- ¡Eso es una maldita mentira de mierda! –Gritó el hombre, mientras con toda su fuerza y odio comenzó a sacudirse, y como si intentara romper las cadenas jaló fuertemente sus brazos mientras Ligth aun lo miraba, el hombre continuó por cinco minutos sacudiéndose para todos lados hasta que se quedo sin energía.
- Nunca hablare. –Dijo mientras jadeaba y derramaba gotas de sudor.
Sin más que decir, Ligth salió de la habitación.
Y mientras caminaba en dirección desconocida examinaba cuidadosamente la situación y recordaba cómo había empezado todo.

Aquel recuerdo eran tan vivido que Ligth parecía estarlo viviendo una vez más y eso debido a que había ocurrido apenas unas horas antes. Su mente dibujaba las imágenes y la primera que llegó fue la de una habitación amplia, lo suficiente como para albergar alrededor de veinticinco personas, ya que contaba con una mesa redonda y alrededor un par de sillas reclinables, que en ese momento estaba ocupadas por, al menos, quince personas.
Light sabia que aquel individuo no pensaba igual a él, pero, entonces ¿Cómo lo hacía?, ¿como lograba matar a las personas de esa forma?
- No tenemos sospechosos pero creemos que puede ser alguien relacionado con la mafia Mexicana. –Decía Ligth mientras varios individuos lo escuchaban con atención.
- De acuerdo y ¿Por qué no pensamos la posibilidad de que sea Kira el que lleva acabo esos asesinatos? –Cuestionaba un individuo que miraba fijamente a Ligth.
- La razón es simple, ese no es el modus operandi de Kira, es decir Kira no actúa de esa manera, él no mata a esa clase de personas.
- ¿Y por qué no podemos creer que Kira tiene algo que ver en esto? –Un sujeto con aspecto severo miraba a Ligth.
- De acuerdo… Kira podría estar detrás de esto pero aun no lo sabemos con certeza.
- Escuchen, México es mi territorio, yo puedo ayudarlos si asi lo desean. –Dijo un sujeto que estaba sentado casi al fondo de la habitación.
- Esta bien, ¿que sabes del asunto, Adrian? – Preguntó Ligth escuchando a aquel sujeto mientras los demás individuos lo imitaban y también lo veían fijamente.
- Bien, hace un par de semanas recibí una llamada de un contacto mexicano, su nombre es Rubén García, él me paso un reporte importante de la policía Mexicana donde indicaba que se habían suscitado muertes muy extrañas en una ciudad llamada el Puerto, la policía no tiene pistas pero sospechan de un sujeto.
Antes de continuar el sujeto sacó un par de fólders bien acomodados y los lanzó sobre la mesa, dejando al descubierto un par de fotos de varios sujetos.
- Hay varios sospechosos implicados en este caso pero hay uno que atrae la mirada de la policía, nadie conoce su verdadero nombre, solo es conocido por un sobrenombre… “La Parca”.
Adrian señaló una de las fotos que mostraba un individuo extraño, pues su rostro estaba cubierto por la mitad por la ventana de un auto blindado.
- ¿”Parca”? –Preguntó Ligth mientras tomaba el informe de Adrian.
- Si “La Parca” es una forma de decir “Dios de La Muerte” en otro idioma, creo que en japonés al dios de la muerte lo conocen como “Shinigami”, estoy en lo cierto Ligth.
No era sorpresa que Adrian hubiera llamado a L Ligth, desde aquella entrevista todos lo llamaban por su nombre real en vez de seguir llamándolo L.
- ¿Shinigami?... sí, creo tienes razón, a los espíritus que tienen relación con la muerte se les conoce como Shinigamis. –Dijo Ligth, aunque en el fondo sabia más de lo que decía.
- Bueno, retomando mi investigación, esto es lo que tengo… ¿Qué les parece?
Ligth miro a Adrian algo inquieto pero sorprendido mientras seguía mirando a aquel sujeto, y un tanto incrédulo aun se preguntaba “¿Cómo había logrado matar a tantos sujetos sin mover un solo dedo?, ¿una Death note?” pero la idea era tan descabellada que empezó a formular otra solución.
- De acuerdo Adrian, buen trabajo, propongo esto, tenemos que ir a México cuanto antes a investigar sobre ese sujeto, tienes razón, pensando todo esto he llegado a la conclusión de que podría tratarse de Kira.

Cinco minutos más tarde la reunión había terminado y Ligth caminaba rumbo a su oficina mientras el rostro de Adrian aun permanecía en su mente.
Adrian Cortez había llegado hacía aproximadamente unos tres años atrás gracias a un caso que relacionó a la SPK con la policía Mexicana, se habían suscitado varios asesinatos en honor a Kira, aunque la los mexicanos preferían apodar a Kira como “Santa Muerte” y muchos de ellos contenían varias notas dejadas sobre los cuerpos que decía cosas como: “el dios Kira era en realidad la Santa Muerte” y que “su finalidad era castigar a los no creyentes de su poder”, Ligth, por supuesto, detuvo los asesinatos y ofreció a Adrian permanecer en la SPK, ya que el había sido uno de los agentes que más aportes habían hecho al caso..
Pero ahora Ligth se preguntaba si había sido una buena opción haberlo integrado al grupo.
- Yagami, ¿puedo hablar un momento contigo? –Una voz se había escuchado detrás de Ligth.
Ligth se detuvo en seco y giro su cuerpo.
- ¿Qué sucede Adrian? –Ligth había identificado la voz al instante.
- Yagami, he hablado con mi compañero, dice que han capturado a un sospechoso llamada Julio Ortega, creen que el pueda estar relacionado con “La Parca”, y la policía ha pedido tu ayuda para interrogar al sospechoso
- Gracias por la información Adrian. –Dijo Ligth y después retomo su paso.
- ¡Ligth¡ –Lo detuvo Adrian una vez más. - es decir L, se que tu no aceptas acompañantes en tus misiones pero… ¿podría ir contigo?
- Adrian… es tu decisión, yo no me opondré si quieres venir conmigo, y si así lo deseas saldremos esta tarde

Pero ahora la mente de Ligth regresaba al presente, entonces se detuvo justo delante de una puerta, y sin dudarlo entró, el aquel lugar se encontraban varias personas observando detenidamente al sospechoso a través de un cristal falso.
- No creo que vaya a decir nada, Adrian –Dijo Ligth a un sujeto que aun continuaba mirando al sospechoso.
- Si, yo también pienso lo mismo. -En ese momento Ligth miro fijamente al sujeto, Adrian Cortez era un hombre de complexión delgada, cabello oscuro y corto, de tez morena claro y una cara bien delineada.
- Entonces Ligth ¿qué debemos hacer?
Ligth no contestó, simplemente se limitó a contar en su mente
- cinco… cuatro… tres… dos… uno...
En ese momento el sospecho comenzó a jadear más rápido de lo normal y empezó a fruncir su seño mientras babeaba sin control.
- El está… ¡sufriendo un ataque cardiaco!
Varios de los hombres que observaban a través del cristal se encontraban impactados, hasta que uno de ellos sin dudarlo se dirigió a la puerta y giró la perilla.
- ¡Alto! –gritó Ligth y casi al instante todos desviaron su mirada en dirección a Ligth.
- Miren fijamente su boca, he presenciado muchos ataques de Kira, y si este sujeto va a morir está tratando de decir algo.
- ¿Tratando de decir algo, Yagami? –Preguntó Adrian sorprendido
El hombre aun se sacudía y luego, con su último aliento, pudo pronunciar sus últimas palabras.
- El puerto frontera... ¿por qué les dijo? –Después de decir aquello, el cuerpo del sujeto se desplomo sobre el suelo.
En ese instante todas las personas, incluyendo a Adrian salieron de la habitación, dejando a Ligth completamente solo.
Un nuevo recuerdo se apoderó de la mente de Ligth, pero esta vez Ligth se encontraba en su oficina nuevamente y se tecleaba en su ordenador, enseguida una pantalla mostraba a varios fotos de sujetos que Ligth miraba fijamente, luego se detuvo observando detalladamente a uno, aquel sujeto que salía en el ordenador era el mismo que Ligth había entrevistado, no era otro más que Julio Ortega.
- Así que después de todo transferir la base de datos de L a mi computadora resultó útil, puedo usarla en mi beneficio, ahora empezamos. –Pensó Light.
Ligth estiró su mano hasta alcanzar un libro que tenia detrás de él, lo abrió sin pensarlo y luego se dirigió a una página.
- Este libro contiene una hoja falsa que fue hecha con una hoja de Death Note, es decir, aunque un lado de la hoja este escrito el texto del libro, el otro lado está en blanco, así que puedo ser capaz de escribir los nombres que me plazcan. –Pensó nuevamente Ligth.

Julio Ortega 2 de Abril del 2018 7:07 p.m.
Causa de muerte: ataque al corazón
En el instante en que sufre un ataque al corazón revela la ubicación de la parca.

- Sin embargo, una vez que escribo el nombre la hoja debe ser arrancada del libro, si alguien llegase a leer el nombre sospecharían de mi.
Después de eso Ligth partió la hoja en miles de pedazos, de manera que fuera imposible volver a armarse.
Nuevamente su mente regresaba al presente, mirando tras el vidrio falso a los oficiales observando el cuerpo sin vida del sospechoso, incluso varios de ellos tenían un poco de miedo en atreverse a removerle las esposas.
- Yo le pedí que dijera la ubicación de “La Parca”, sin embargo el dijo algo mas… “¿Por qué les dijo?”, eso fue lo que él preguntó, pero ¿por qué?…¿por qué tengo este presentimiento? Es como si pensara que ese sujeto, “La Parca”, también tuviera una Death Note, por ahora me limitare a seguir la pista… sin embargo no puedo desechar esa probabilidad… maldición, por ahora debo aparentar no parecer sorprendido.
Tratando de alejar aquellos pensamientos salió de aquel lugar y se dirigió a la habitación contigua.
- Adrian ¿puedes venir un momento? –Preguntó Ligth mientras las miradas de los oficiales se cruzaban unas con otras.
- ¿Qué sucede? –Dijo Adrian acercándose a Ligth.
- El sospechoso dijo Puerto frontera… ¿Dónde está ese lugar?
- No está muy lejos de aquí, a lo mucho una hora en automóvil
- Entonces tenemos que irnos, si “La Parca” está ahí puede comenzar a sospechar que este sujeto pudo delatarlo.
- De acuerdo L, conseguiré un transporte y nos iremos en un par de minutos.
- No es necesario que hagas nada, ya tengo todo listo. –Dijo una voz proveniente de lado derecho de Ligth, quien volteo mirando al dueño de aquellas palabras.
Era un sujeto con pelo corto estilo militar, tez morena clara, similar a la de Adrian y era un poco más alto que el propio Adrian y lo segundo que notó Ligth fue el extraño tatuaje que ese tipo poseía y unas extrañas letras S.K, a Ligth le vino a la mente la SPK, pero al instante desecho esa idea.
- Rubén… ¿Cómo has estado? –Dijo Adrian caminando en dirección del sujeto, quien se dirigía hacia Ligth.
Sin más que decir ambos estrecharon sus manos y se abrazaron palmeándose la espalda al mismo tiempo.
- Cuánto tiempo, Adrian. –Dijo Rubén.
- Si, lo mismo digo… ah Rubén, el es Yagami Ligth. –Luego miro a Ligth. –Ligth el es Rubén García, mi ex compañero.
Ligth miro a Ruben y luego estrecho su mano.
- Un gusto poder trabajar con el gran L.
- Lo mismo digo, Adrian es un valioso recurso de la SPK así que no dudo que su compañero se igual de bueno.
- Gracias por el cumplido…pero ahora hay cosas más importantes, he preparado un vehículo para salir en este instante a Puerto frontera.
- ¿Cómo sabias que a ese lugar nos dirigíamos? –Cuestionó Adrian sorprendido.
- Es fácil, le he pedido a uno de los oficiales que me diera el reporte apenas tuvieran una pista, tan pronto lo supe llegue aquí… pero bueno, ya abra tiempo de explicaciones, por ahora debemos irnos.
- Opino lo mismo. –Dijo Ligth
Adrian solo hizo un ademan de aceptación con la cabeza.

A cientos de kilómetros de ahí se llevaba a cabo un suceso que repercutiría en la vida de Ligth.
La habitación era oscura y se oían cientos de teclas presionándose a gran velocidad.
- Bien, a partir de ahora hemos terminado oficialmente con la eliminación de tus datos personales, Dorian Houston ya no existe.
- ¿Entonces, es todo? –Dijo Dorian mientras miraba alrededor de aquel lugar.
- Así es, es todo, ahora pasare a indicarte tu misión
- Sera divertido trabajar contigo Dori. –Dijo una voz chillona que se escuchaba detrás de Dorian.
- Si claro, lo mismo digo Amane Misa –Respondió Dorian sonrojándose un poco.
- No tienes que ser tan formal, solo dime Misa.
- Si, lo siento Amane Misa… digo Misa.
- Este lugar es muy divertido, ¡me encanta!
- Amane, te recuerdo que no estamos aquí para jugar si no para indicarles su misión. –Dijo el hombre que estaba junto a Dorian y Misa
- Lo siento Wes, no volverá a pasar.
- Es cierto, han pasado tres meses desde que estoy aquí y hasta ahora no había sabido tu nombre.
- Se supone que no deberías… una vez más gracias Amane, por revelar mi nombre. Dijo Wes con tono sarcástico.
- De nada Wes Gates. –Dijo Misa y después de eso se echó a reír.
- Es inútil trabajar contigo.
- Antes de que me digas mi misión, ¿puedo preguntar algo?
- Adelante Dorian, sin embargo ya sabes que has preguntado muchas cosas estos últimos tres meses y muchas de ellas ya te he dicho que no puedo contestarlas.
- Si claro… bueno ¿por qué Misa esta aquí, es decir, por qué ella está en esta organización?
Misa miro fijamente a Dorian e hizo pucheros.
- ¿No te gusta que Misa este aquí? –Preguntó con voz aun más chillona de lo normal
- No, no es eso… pero es que resulta extraño, tú eres famosa en Japón ¿que se supone que haces aquí?
- Veras Dorian, lo que sucede es que Misa tenía mucha información sobre Kira, ella prometió decirnos todo si le permitíamos unirse a la organización, y por eso ella está aquí.
- Misa le ha ayudado mucho a esta organización y ahora se quejan de que es una tonta inútil.
- Yo no dije eso Misa, lo siento mucho, solo tenia duda de por qué estabas aquí simplemente, y esta es la segunda vez que te veo, hace tres meses nos presentaron y no te había visto desde aquella ocasión, por eso me resultaba extraño.
- No importa Dori, Misa te perdona por que eres lindo. –Y nuevamente Misa se echó a reír.
- Ya hemos perdido mucho tiempo, ya le he explicado a Misa la misión pero no está demás que la vuelva a escuchar, ahora pon atención Dorian.
Dorian puso rostro serio y escucho.

El auto viajaba a gran velocidad, sin duda Rubén había participado en muchas persecuciones policiacas, ya que dominaba las curvas incluso a la velocidad a la que iba.
- Estamos por llegar, en cinco minutos llegaremos.
- Cuándo lleguemos, ¿por dónde empezaremos a buscar? –Dijo Adrian, quien se encontraba en la parte trasera del auto.
- Puerto Frontera ha cambiado mucho desde que te fuiste… verás, se corren rumores de que es una de las ciudades donde el tráfico de armas y droga ha incrementado, también he oído que muchos “peces gordos” se esconden en esa ciudad.
- ¿Por qué se esconden en puerto frontera? –Preguntó Ligth.
- Es cierto, no conoces la leyenda ¿verdad?
- No me digas que… -Dijo Adrian mirando a Rubén con asombro.
- Así es Adrian… verás L, este pueblo tiene una razón para llamarse así, hay una leyenda que dice que hace mas de dos siglos los lugareños encontraron oro enterrado debajo del pueblo, lo que hizo que cientos de personas comenzaran a excavar debajo de sus casas, cuenta la leyenda que cavaron tanto, con la finalidad de extraer el oro, que debajo de las ciudad hay túneles que conectan toda la ciudad, no solo eso, esta ciudad se encuentra en frontera con Estados Unidos, así que cualquier traficante listo sabe que si logra escapar y cruzar la frontera la policía no puede tocarlo.
- Ya veo, entonces ellos creen que hay un túnel que cruza la frontera, ¿cierto?
- Correcto L, hace un par de días atrapé a Julio Ortega cerca de esta ciudad por lo que las probabilidades de que “La Parca” se esconda aquí son de un cincuenta por ciento.
- ¿Pero esa leyenda era solo un mito urbano?, ¿no es así Rubén?
- Yo también creía eso.
- ¿Creías? ¿Entonces si es verdad?
- Adrian no sé si ya te lo había dicho pero el sospechoso que murió hace un par de minutos fue atrapado saliendo de una especie de agujero de la tierra.
- ¿Cómo?
- Eso fue lo que me hizo pensar que quizá el mito no es tan falso como se pensaba.
- ¡Cuidado! –Gritó Adrian en ese momento.
Rubén vio hacia el frente en el momento que un sujeto salía de entre el camino y miro fijamente el auto, se detuvo en seco como si quisiera que el auto lo arroyara, Rubén giró bruscamente el volante y el auto se desvió de su camino pasando a pocos centímetros de aquel hombre, instintivamente Rubén giró de nuevo el volante quedando en medio de los dos carriles y, sin importarle eso, bajó del auto y se dirigió hacia el hombre, Ligth y Adrian lo imitaron y bajaron del auto.
El hombre simplemente se limitó a mirarlos y luego sonrió.
Rubén desenfundó su arma y apuntó en dirección al sujeto.
- Ponga las manos en la nuca.
- ¿Qué va a hacer? ¿Dispararme? Hágalo, ya perdí todo.
- Se lo diré por última vez, ¡Ponga las manos en la nuca y arrodíllese!
- Este mundo está podrido, por eso aposte todo… pero yo ya he perdido, perdí mi apuesta.
Y sin más que decir, el sujeto se agarró fuertemente el pecho y se desplomó dejando este mundo, aquel hombre había fallecido.

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