14 - Disparos (射る)
El auto se encontraba aun en medio de ambos carriles impidiendo el paso de vehículos, sin embargo no fue necesario moverlo por que al parecer aquella carretera no era muy transitada.
- Esta muerto. –Dijo Rubén poniendo el cuerpo inmóvil del sujeto sobre el suelo.
- Tal vez no se han dado cuenta pero estoy seguro que este sujeto tiene alguna relación con lo que esta pasando en el pueblo.
- Si, ahora que lo dices yo también pienso lo mismo. –Dijo adrian corroborando la teoría del Ligth.
- Lo que debemos hacer por el momento es dirigirnos a Puerto Frontera, entre más pronto investiguemos lo que pasa será mejor.
- Si, tienes razón L. –Dijo Rubén mientras colocaba el cuerpo fuera de la carretera y sacaba su radio para sintonizar una frecuencia.
- Código 67, tenemos el cuerpo de un occiso encontrado en la carretera entre Puente Frontera y Lagunas.
- Enterado, una patrulla ira a encargarse de él, espere indicaciones.
- Cambio y fuera. –Dijo Rubén mientras colocaba el radio de nuevo en su bolsillo.
- Supongo tendremos que esperar a que la policía recoja el cuerpo.- Continuo Rubén.
- No, lo mejor que podemos hacer por ahora es continuar caminando a Puerto Frontera, si La Parca se entera que estamos por aquí no dudará en salir de la ciudad, así que sugiero que vayamos al pueblo.
- L tiene razón, lo más razonable es continuar. –Dijo Adrian mientras miraba a Rubén.
- Bien… entonces Adrian quédate con el cuerpo.
- ¿Eh?… ¿pero yo por que?
- ¿No lo entiendes? esta zona ha cambiado mucho desde que te fuiste, sin duda yo le seré más útil en estos momentos a L, una vez que la policía llegue alcánzanos.
Adrian miro al cuerpo totalmente inmóvil y pensó en que pasaría si el cuerpo llegase a levantarse mientras se encontraba solo, pero sacudió su cabeza y trago saliva desechando la idea.
- Está bien, los alcanzaré luego. –Dijo suspirando
- Por ahora debemos sacar el auto de la carretera y entonces nos iremos.
Rubén subió al auto, encendió el motor y orilló el auto sobre el lado derecho de la carretera.
- L toma, tal vez te sea más útil que a mi. –Dijo Adrian mientras extendía un objeto pequeño y arqueado.
Ligth lo tomó entre sus manos y comprobó que era un arma de calibre pequeño.
- L, mientras estés en Puerto Frontera no confíes en nadie.
- Descuida Adrian, gracias por el arma.
- L, todo listo, suerte Adrian, nos veremos en un par de horas. –Dijo Rubén mientras bajaba del auto y miraba a Ligth
Después de eso tanto Ligth como Rubén empezaron a caminar con dirección a pueblo frontera.
Era un lugar oscuro y apenas se podía apreciar la luz pero los hombres no paraban de mirarse unos a otros y entonces uno se atrevió a hablar.
- Entonces ¿como vamos? –Preguntó un hombre de entre todos los que se encontraban ahí.
- Las apuestas están tres a cero. –Respondió otro hombre
- Pero entonces que opina jefe ¿debemos matar al oponente?
Todas las miradas se dirigieron a un solo punto y entonces un sujeto aspiro fuertemente el puro que sostenía con la esquina de su boca y exhaló el humo que había tragado, luego se sacó el puro y miró a los hombres.
- La verdad es que sin un oponente fuerte los apostadores terminaran por irse, aunque poseemos la ventaja de alterar los resultados, pero sin espectáculos interesantes perderemos a los clientes.
- Sin embargo la gente se rehúsa a pelear, después de que estos últimos meses se ha extendido el rumor de que los peleadores mueren mientras pelean y ahora nadie quiere arriesgarse.
- Siempre he dicho que la gente tiene un punto a quebrar, encontrarlo es difícil, sin embargo conocemos una oferta que ningún hombre rechaza en este mundo… dinero, mientras tengamos el dinero necesario cualquiera peleará, aun con el miedo de perder su vida, un hombre hará lo que sea por dinero.
- Aun así necesitamos atracciones interesantes, jefe.
- Descuida Ricardo, las cosas mejoraran, con el poder que la muerte me ha otorgado todo es posible.
- Jefe, de cualquier modo no podemos tomarlo a la ligera, he pensando que ese poder puede poner en riesgo todo nuestro negocio.
- ¡Silencio!, morirás o morirás en nombre de la Santa Muerte.
El sujeto que había hablado antes guardó silencio y agachó la cabeza.
- Por ahora esperaremos un par de horas, estoy seguro que alguien llegará.
- De acuerdo. –Dijeron todos los hombres a coro.
Ligth y Rubén había llegado a la entrada del pueblo, apenas entraron Ligth observó las calles solas y deshabitadas mientras el viento de aquel lugar recorría su espalda e incluso pudo percibir un pequeño escalofrío.
- ¿Por donde Rubén? –Preguntó Ligth mirando en todas direcciones.
- Ese sujeto puede estar en cualquier parte, sin embargo… –Rubén se detuvo en seco y miro a Ligth. – L… ¿puedo confiar en ti?
Ligth miró a Rubén extrañado y entonces se dio cuenta de que Rubén escondía algo.
- Claro ¿Qué es lo que quieres decirme?
- Veras, cuando los encontré en la estación de policía yo ya sabia a donde se dirigían.
- Si, nos dijiste que uno de los oficiales que estaba con nosotros te lo había dicho por medio de tu radio.
- Eso es mentira, la verdad es que… ¿y si te dijera que yo ya sabia donde se escondía La Parca incluso antes de que ese sujeto que interrogaste te lo dijera?
- ¿¡Como!? –Exclamó Ligth mientras miraba a Rubén y rápidamente deslizó la mano en su saco y agarró la pistola como esperando que Rubén intentara atacar. -¿Cómo lo sabias? –Preguntó Ligth de modo más relajado.
- Bueno, la verdad es que Adrian, tú y yo no somos los únicos del mismo bando que se encuentra aquí.
- Ya veo, entonces déjame ver si entendí, tu sabias donde estaba La Parca por que alguien esta infiltrado en su grupo ¿cierto?
- Así es L.
- ¿Entonces por que no lo dijiste desde el principio?
- Sé que debí hacerlo pero… lo que voy a decirte tal vez te desconcierte un poco pero no confío en Adrian.
- ¿Que? ¿A que te refieres? el era tu compañero ¿En que te basas para dudar de el?
- No puedo explicarlo, el no entendería y tu tampoco L, es más, aun no confío en ninguno de los dos pero sé que este sujeto no es Kira, de eso estoy seguro.
- ¿Kira? ¿Por qué el mencionó a Kira? debo averiguar que sabe este sujeto de Kira. –Pensó Ligth. – ¿Y a que te refieres cuando dices que el no es Kira?, ¿en que te basas para decir eso?
- El patrón de asesinatos de este estilo no es algo que Kira haría, yo se que Kira solo mata a criminales.
- Por la manera en que hablas me hace pensar que estas de lado de Kira y apoyas su ideología.
- Perdóname L, es por eso que no dije nada de esto, mi infiltrado es un creyente de Kira, el jamás aceptaría trabajar contigo L… lo siento.
- Ya veo, ellos dos creyentes de Kira, esto puede resultar fácil, sin embargo revelarle que yo soy Kira no sería conveniente por ahora, quizá cambie de opinión cuando se lo diga por el momento veré a donde puedo llegar y probaré hasta donde es capaz de llegar por Kira. –Pensó Ligth. – Bien, continuemos, mientras atrapemos a ese sujeto y tu compañero coopere no me importa si estas del lado de Kira.
- Lo entiendo L, pero debemos esperar, él prometió comunicarse conmigo tan pronto tuviera oportunidad.
- Entonces supongo que esperaremos
Adrian miraba el cuerpo inmóvil del sujeto mientras esperaba por las patrullas y pensaba cuanto mas tardarían en llegar, luego comenzó a pensar en la historia de Rubén y se pregunto si aquel sujeto que yacía muerto sobre el suelo también habría podido salir de un agujero como el testigo que Ligth había interrogado.
Adrian comenzó a moverse en dirección a donde había salido aquel sujeto y empezó a buscar cerca de ahí algún extraño agujero que pudiera encontrarse por esa zona.
Pasaron unos minutos y Adrian miraba para todos lados pero no obtuvo resultados, luego regresó rendido a esperar una vez más por las patrullas cuando escuchó un extraño sonido, seguido de eso sintió un objeto extraño y pesado sobre su nuca.
- No intentes nada o dispararé. –Ordenó una voz detrás de Adrian. –Ponte de rodillas y pon las manos en la nuca.
Mientras decía aquellas palabras el sujeto alejó el arma para que Adrian colocara sus manos.
- ¿Quién eres? –Preguntó Adrian tratando de voltear su mirada.
- Si volteas o haces un movimiento más te dispararé.
El hombre arrojó un extraño objeto que aterrizó al lado de las rodillas de Adrian, quien ahora se encontraba arrodillado, y entonces vio el objeto bajando su mirada, era un artefacto metálico, sin duda alguna Adrian lo reconoció al instante, se trataba de unas esposas.
- Espósate rápido. –Ordenó el hombre.
- ¿Quién eres? –Preguntó Adrian una vez mas.
- ¡Te lo diré por última vez! ¡Espósate!
Adrian tomó las esposas y se las colocó en ambas manos.
- Ponte de pie lentamente. –Dijo aquel hombre.
Adrian obedeció y se puso de pie, pero antes de que pudiera reaccionar sintió un extraño golpe sobre su cabeza y su mirada se desvaneció Adrian se había desmayado.
Ligth y Rubén aun se encontraban en la entrada del pueblo, salvo por un par de hombres que habían pasado al lado de ellos aun se sentían como en un pueblo abandonado, pero en aquel instante el radio de Rubén sonó.
- Habla Cobra a Águila ¿me copias águila? –Cuestionó una voz a través del radio.
- Te copio ¿que sucede Luis? –Dijo Rubén acercando su boca al radio.
- Ha terminado, La Parca terminó su reunión, uno de nosotros estuvo apunto de ser asesinado, no pude ver como lo hacía, al final decidió dejarlo con vida.
- Entonces seguimos sin saber como mata a sus victimas.
- Así es pero… ¿tu donde te encuentras?
- Estoy en Puerto Frontera Luis.
- ¡¿Cómo?! Entonces ¿Qué hacemos?, ¿Debemos matar a La Parca?
- No, aun no, no hasta saber como mata a sus victimas, todavía no podemos matarlo.
- Eso será difícil, La Parca no ha me revelado su secreto, soy el único de aquí que no lo sabe, hace apenas mes y medio que entre a su circulo de confianza, el no confiaré tan pronto en mi y nadie de los demás me lo ha dicho por miedo a ser asesinados.
- ¿Crees que La Parca… crees que realmente sea Kira? –Preguntó Rubén.
- Sin duda alguna se que la parca no es Kira, Kira no mataría de esa manera y tu lo sabes Rubén.
- Entonces Rubén y ese sujeto realmente son creyentes de Kira, esto puede resultar excelente si juego las cartas correctamente. –Pensó Ligth mientras continuaba escuchando la plática entre Rubén y Luis.
- ¿Qué sugieres?
- Rubén, si realmente deseas acercarte a La Parca lo suficiente, entonces no hay opción, debes entrar a la pelea.
- ¿La pelea?
- La pelea es un evento que La Parca lleva realizando en Puerto Frontera hace cerca de 3 meses, te lo explicaré, la pelea consiste en que dos individuos pelean hasta la muerte.
- ¿Entonces los rumores de que se hacían apuestas con luchas callejeras era cierto?
- Esto va mas allá de las peleas callejeras Rubén, La Parca usa a los luchadores como juguetes, si uno no es de su agrado lo desecha como basura, durante el tiempo que he estado aquí me he dado cuenta que siempre un peleador muere en el combate.
- Imposible, solo conozco a alguien con ese poder… Kir…
- Espera Rubén, hay algo interesante en esta plática que has hecho.
- Rubén ¿Quién esta contigo?, creí que habías venido a Puerto frontera tu solo. -.El tono de Luis cambió a un tono molesto
- Lo siento Luis, pero hay alguien más conmigo.
- ¿Quién es?
- L.
- ¿L?, ¿L esta contigo? ¿Sabes lo que significa verdad? nuestra operación se acabó, sabe que apoyamos a Kira.
- Tranquilo Luis, L prometió olvidarse que somos creyentes de Kira si le ayudamos a atrapar a La Parca, L también cree que La Parca no es Kira.
Luis tardó unos segundos en contestar, como si estuviera meditando la respuesta.
- De acuerdo, confiaré en L, ¿Qué es lo que decía?
- Me alegra que decidas confiar en mí… bien, lo que les voy a decir es interesante, hace un par de años mientras perseguía Kira logré atrapar a un sospechoso que estaba seguro que era Kira pero resultó que estaba equivocado, las muertes continuaban y no tuve más remedio que dejar al sospechoso en libertad.
- Con todo respeto L, ¿que tiene que ver con lo que Luis ha dicho?
- Aquí va lo interesante, durante el tiempo que estuvo en confinamiento mi sospechoso estaba seguro que él era Kira y pensé en la posibilidad de que Kira era capaz de traspasar sus poderes a alguien más, no solo eso sino que Kira no era el único con el poder de matar a la gente con solo mirarla, había más, incluso en un momento determinado llegaron a existir dos Kira en Japón.
- ¿Entonces tu crees que La Parca pueda tener el poder de Kira? –Preguntó Luis emocionado.
- Quizá el también encontró la forma de matar a la gente como Kira. –Continuo Rubén
- Correcto.
- Por ahora la prioridad será comprobar eso acercándonos a La Parca pero ¿como? –Dijo Rubén pensativo.
- La pelea, entraremos a pelear a ese evento y así nos acercaremos a La Parca lo suficiente como para averiguar como mata a sus victimas.
- Sin embargo debemos tener cuidado, si en el momento que alguien de ustedes dos pelee tiene muchas apuestas sobre su victoria La Parca no dudará en matarlos.
- Por ahora no hay elección, tenemos que arriesgarnos, descuida Rubén, yo pelearé.
- ¿Cómo dices L?, ¿dices que tu lucharas? ¿Y si llegaras a morir?
- Ya te lo dije, no hay opción, debemos pelear para acercarnos a La Parca.
- Bien L, es tu decisión… Luis dinos donde encontramos el lugar donde se lleva a acabo el evento.
- Sigue mis instrucciones.
La cabeza de Adrian daba vueltas, se sentía como atrapado en un torbellino y mientras más trataba de abrir los ojos sentía una indescriptible sensación de nauseas, pero al cabo de unos minutos recobró el sentido y lo primero que notó fue un extraño olor a humedad que se extendía por toda la habitación.
- Veo que has despertado. –Dijo la extraña voz que Adrian había escuchado horas atrás.
- ¿Quién eres?, ¿Dónde demonios estoy?, ¿Qué este lugar?
- Si fueras listo cerrarías el pico por que aunque estas vendado déjame decirte que en estos momentos estoy apuntándote justo en medio de tu cabeza.
Adrian guardó silencio mientras movía la cabeza de un lado a otro.
- ¿Qué quieres?
- Pronto lo averiguaras.
El lugar no era muy grande y mientras miraba para ambos lados se percató de que las calles que había en ambos lados cercaban el lugar y la única manera de salir era a su espalda o siguiendo de frente, aun no sabia hacia donde llevaba realmente el camino de enfrente hasta que dio los últimos pasos y salió del callejón, el lugar era una especie de campo abierto, bastante pequeño, pero Ligth calculaba que al menos unas cien personas podrían ocuparlo, luego dirigió su mirada al frente y vio un especie de escaleras que zigzagueaban el lugar hasta dar a un puerta que se encontraba más arriba de sus cabezas y al lado de aquella puerta se encontraba un gran vidrio, que a lo lejos parecía blindado.
- Pues según las indicaciones de Luis este es lugar… L, ¿Estas seguro de esto? –Preguntó Luis denotando preocupación.
- En estos momentos no hay opción.
- Bien, entonces adelante.
El imponente presidente Paul Wallet aun se encontraba en su oficina, había pasado todo el día revisando un memo que al final decidió ignorar, y mientras veía el canal de noticias su mente no paraba de mostrar la misma imagen una y otra vez, ya habían pasado cerca de tres meses y Paul Wallet aun no lograba sacarse de su cabeza aquel recuerdo, la imagen de Ligth apuntándose la pequeña arma y disparándose a si mismo, en ese momento Paul Wallet pensó.
- ¿Cómo?, ¿Cómo lo hizo?, nadie se suicidaría o intentaría suicidarse para probar que no es Kira, pero si Ligth no es Kira entonces Kira realmente intento matar a L, además Walter Soller también sufrió un percance aquella noche.
Sacudiendo su cabeza Paul Wallet tomó un teléfono que estaba delante de él y presionó una tecla.
- Wes, ¿esta todo listo? –Dijo Paul Wallet con tono serio
- Si señor, estará listo para partir cuando lo indique.
- Por ahora que se mantenga al margen, cuando tenga noticias daré la señal.
- Está bien, Dorian Houston me ha dicho que esta listo cuando usted ordene.
Ligth entró a aquel lugar sin saber que era realmente, hasta que se adentró lo suficiente y se percartó de que era un especie de oficina que le recordaba mucho a las viejas películas que había visto con su padre de niño sobre la mafia americana, dirigió la mirada a un viejo tocadiscos que se encontraba empolvado y se preguntó si aun serviría, luego miró la lujosa alfombra en la que estaba parado y dedujo que era de procedencia árabe, finalmente frente a él se encontraba un escritorio pequeño y detrás un sillón giratorio que cubría la cabeza del individuo que en ese momento les daba la espalda.
- Si, ¿como puedo ayudarlos caballeros? –Cuestionó una voz proveniente del sillón
Ligth logró observar que justo arriba del sillón salía una especie de humo blanco y enseguida supo que el individuo estaba fumando.
- Queremos entrar a la pelea. –se atrevió a decir Rubén.
- Las apuestas se hacen abajo, la pelea empezará en quince minutos, si lo que quieren es apostar esperen abajo.
- No, no entiende, nosotros no queremos apostar, queremos pelear.
- ¿Cómo?... Interesante. –Dijo el sujeto mientas lentamente daba vuelta a su sillón giratorio y entonces la mente de Ligth recordó como destellos uno tras en otro en su cabeza las fotos que Adrian le había mostrado en un principio y coincidieron con el sujeto que Ligth tenia delante de él, lo primero que notó de aquel sujeto era el extraño sombrero estilo gángster que lucia sobre él, luego unos extraños lentes que cubrían sus ojos y sobre su boca un largo puro, su vestimenta era rara pese al gran calor que se sentía dentro de aquel cuarto, al individuo no parecía importarle el calor, Ligth apenas podía ver su rostro salvo por un cicatriz que sobresalía de su cara pasando por debajo de sus lentes, sin duda Ligth dedujo que se trataba de La Parca.
- Quiero entrar a la pelea. –Dijo Ligth relajadamente.
- Entrar no es algo tan sencillo chico bonito, aquí no jugamos, no creo que tengas el ancho para darme un espectáculo digno.
- Quizás tenga razón pero… yo puedo prometerle que no lo decepcionaré.
- Interesante, la pelea esta por comenzar ¿por que crees que aceptaría ponerte como estelar de esta noche?
- Ya se lo dije, déjeme probarle lo que valgo, le prometo no decepcionarlo.
La Parca miró a Ligth y luego a Rubén fijamente mientras succionaba el humo de su cigarro, luego lo sacó de su boca y lo presionó contra un cenicero de su escritorio.
- Está bien chico, tienes tu oportunidad, dentro de poco empezará y te sugiero que te mentalices que cualquier cosa puede pasar durante la pelea.
- Lo entiendo perfectamente. –Dijo Ligth mientras daba media vuelta y se alejaba.
Adrian aun se encontraba vendado y el olor a humedad se extendía cada vez más, pero en ese instante volvió a escuchar un ruido, su atacante no había dicho ni una palabra en los últimos minutos pero él sabia que alguien se acercaba por el eco de los pasos que escuchaba y entonces dedujo que quizá se encontraba en aquellos túneles que Rubén había mencionado.
- Bien, es tiempo de que conteste algunas preguntas. –Dijo la voz que Adrian apenas escuchaba.
- No voy a contestar nada. –Dijo Adrian mientras apretaba los dientes y trataba de soltarse pero no sentía las manos ya que las esposas estaba demasiado apretadas sobre algo duro y rígido, sus pies también se encontraban atados, lo único que sentía eran sus piernas arqueadas
- No creo que quieras hacerme enojar, tengo métodos que harán que hables.
Adrian no dijo ni una sola palabra dando a entender que no contestaría a ninguna de sus preguntas.
- Quizá necesitamos un método de persuasión mas avanzada. –Dijo el individuo mientras Adrian escuchaba que se acercaba a donde estaba él y sin más sintió un pequeño piquete en su cuello, seguido de eso un extraño liquido recorrió su venas y entonces fue cuando realmente sintió el dolor, aquel liquido era como ácido quemando sus cuerpo y una especie de dolor insoportable hizo que Adrian comenzara a retorcerse de dolor e incluso soltara un pequeño alarido, luego el efecto se fue, dejando a Adrian todo sudoroso mientras aun temblaba de dolor.
- Esa fue una dosis pequeña. –Dijo el individuo. –Si no hablas sentirás el infierno sobre tu cuerpo.
Adrian jadeaba de dolor mientras apretaba los dientes y lanzó un escupitajo en dirección de donde provenía la voz.
- Veamos como cuanto puedes aguantar, todos tiene un punto a quebrar me pregunto ¿cual será el tuyo?
Ligth miraba como la gente, en pocos minutos, se había reunido en aquel lugar, las personas entraban formadas entre el callejo que daba paso a aquel campo y todos miraba extrañados a Ligth, cosa que a él siquiera y le importaba.
- Una vez más te lo digo L, no tienes que hacer esto, acabamos de comprobar que La Parca se encuentra aquí.
- Si, sin embargo aun no sabemos como es que la gente muere durante las peleas, debo averiguarlo.
- Sabes que me será difícil ayudarte mientras peleas, ¿verdad?.
- Claro, por ahora te pido que pase lo que pase y veas lo que veas no me ayudes, incluso si alguien intenta eliminarme te ordeno que te mantengas al margen.
- De acuerdo. –Dijo Rubén extrañado y preocupado a la vez
- Yagami Ligth. –Dijo un individuo detrás de Ligth.
Ligth dio media vuelta y entonces lo vio, era un individuo de estatura promedio, tez morena y cabello corto.
- Si, soy yo.
- Debes pasar al centro, esta todo listo.
- Gracias por el aviso.
- Es raro ver a un americano tratando de luchar aquí, y me sorprende que la gente haya apostado por ti… un consejo, si sabes lo que te conviene pierde la pelea, tu vida es más importante.
- ¿Como dices?
Antes de que Ligth pudiera reaccionar aquel sujeto se había alejado perdiéndose entre la gente que en ese momento llenaba el campo.
- Buena suerte L. –Dijo Rubén aun preocupado
Ligth no dijo nada y con paso decisivo avanzó en medio del campo, entonces lo vio frente a el, su rival también caminaba listo para pelear, era un sujeto fornido y Ligth pudo observar las extrañas vendas que le envolvían ambas manos cubriendo la palma y dejando libres los dedos, Ligth dedujo que ese sujeto podría ser un boxeador local o algo similar.
- ¿Estas listo americanito? acabaré esto en cinco minutos. –Dijo el sujeto mientras saltaba de un lado a otro dando golpes en el aire.
Ligth lo miró y luego vio hacia atrás observando a Rubén, quien se mezclaba entre el publico.
- Veamos que tienes americano. –Dijo La Parca a través del espejo que estaba detrás de su escritorio y que dejaba ver todo el campo desde el piso superior.
- ¿Crees que gane? –Preguntó un individuo al lado de Rubén.
- No lo se, pero más le vale, he apostado mucho por el. –Contesto otro.
Ligth aun permanecía de pie mirando fijamente al sujeto, quien no paraba de jactarse de él y continuaba dando puñetazos en el aire.
- ¡¡Bienvenidos una vez más a la pelea, esta noche desde el mismísimo Japón llega un rival digno de admiración, demos un aplauso a Yagami Ligth!! –Dijo una especie de voceador que había avanzado al centro y que Ligth reconoció como el chico que pocos minutos atrás le había pedido que avanzara al centro.
La multitud había ovacionado y otros abucheado a Ligth, incluso uno de ellos había arrojado una piedra.
- Así que era japonés, entonces esta pelea será aburrida. –Dijo un sujeto a la derecha de Rubén.
- ¿Qué rayos hace un japonés por acá? seguro anda perdido –Dijo otro sujeto que estaba atrás de Rubén.
- ¡¡Y del otro lado se encuentra el favorito local, con las ultimas cinco victorias invictas, el peleador estrella Víctor García!! –Después de aquellas palabras todo el publico ovacionó a coro el nombre de Víctor mientras éste miraba a Ligth y con sus manos hizo un ademan llevando dos de sus dedos a sus ojos y luego señalando a Ligth.
- Bien ¡Comiencen! –Dijo el voceador mientras se alejaba rápidamente del campo y la gente gritaba cosas que Ligth apenas lograba deducir que significaban.
Rápidamente Víctor tomo la delantera y con paso firme lanzó un derechazo a Ligth, quien simplemente se limitó a esquivarlo moviéndose rápidamente hacia la izquierda, luego sin perder tiempo usó su codo para golpear la espalda de Víctor, quien cayó al suelo sin mas.
- ¡Increíble! no pensé que los japoneses supieran pelear, que suerte que he apostado por el. –Dijo un sujeto a quien Ligth logró escuchar.
Antes de que Víctor reaccionara Ligth había logrado patear sus costillas fuertemente y Víctor rodo, pero sin pensarlo se puso de pie.
- Veo que los japoneses no pelean nada mal, pero eso fue pura suerte.
Nuevamente Víctor se había lanzado sobre Ligth y esta vez golpeando directo al pecho Ligth levantó sus manos poniendo los puños delante de su cara y recibiendo todo los puñetazos en sus brazos, sentía los fuertes golpes de Víctor y supo que realmente era fuerte.
Sin pensarlo dos veces Ligth aprovechó y se agachó colocándose en cuclillas y evitando los golpes de Víctor, entonces se lanzó sobre él agarrándolo fuertemente del abdomen y arrojándolo nuevamente al suelo quedando encima de él, en un segundo Ligth se encontraba golpeando la cara de Víctor con ambas manos.
- ¡Miserable! –Gritó Víctor en el instante que arrojaba tierra sobre la cara de Ligth haciéndolo perder la vista momentáneamente, fue entonces cuando sintió el primer puñetazo sobre su cara y cayó al suelo boca arriba, se limpio la tierra y al abrir los ojos logró ver por una fracción de segundo el puño dirigiéndose por segunda ocasión a su rostro, instintivamente rodó por el suelo esquivando el golpe, luego apoyó sus manos y se puso de pie.
- Nada mal japonesito. –Dijo Víctor, quien se encontraba sacudiendo su mano por el golpe sobre la dura tierra y luego se puso de pie también.
- Veo que no mentía. –Dijo parca desde su oficina mirando a Ligth. –Pero en este lugar las cosas no salen siempre como uno lo espera, tienes potencial Ligth, por desgracia esta noche muchos han apostado por ti y hay mucho dinero sobre tu cabeza, lo siento.
La Parca se dirigió hasta su escritorio y miró el suelo alfombrado.
Ligth continuaba peleando intensamente contra Víctor e incluso pudo notar que la fuerza de Víctor había incrementado, ahora él había comenzado a cansarse y entonces sintió un pequeño rasguño sobre su hombro, Víctor había sacado un cuchillo que tenia guardado debajo de sus vendas, pese a ser pequeño poseía un gran filo.
- ¡Creí que las armas estaban prohibidas! –Gritó un sujeto de entre toda la gente.
- ¡Ya no importa, a fin de cuentas alguno de los dos morirá en esta pelea, siempre es así, alguien muere, el hecho de que usen armas no es algo que importe! –Gritó un sujeto que se encontraba en dirección al callejón.
- ¡Lo dices por que tu has apostado por Víctor! –Contestó el sujeto que había gritado primero.
- Eso no importa. –Dijo Yagami Ligth callando a la gente que en ese momento comenzaba a discutir. –Déjenlo pelear como guste, a fin de cuentas el resultado será el mismo.
- Es la primera cosa inteligente que dices japonesito. –Dijo Víctor retomando el combate y acercándose rápidamente a Ligth blandiendo su pequeño cuchillo, Ligth retrocedía esquivando el cuchillo que iba de un lado a otro tratando de cortar principalmente su cara o su pecho y adelantándose al movimiento de Víctor giró su cuerpo a la derecha y se detuvo, Víctor avanzó por la velocidad en la que blandía el cuchillo y luego se dio media vuelta tratando de atacar a Ligth, pero antes de que pudiera hacerlo Ligth soltó un fuerte puñetazo sobre la cara de Víctor.
La Parca miraba fijamente un objeto que había sacado de algún lugar, lo colocó sobre su escritorio, sacó un pequeño bolígrafo y escribió sobre el objeto:
Yagami Ligth
- A partir de ahora disfruta tus últimos cuarenta segundo de vida. –Dijo la parca mientras cerraba el objeto, que era pequeño, cuadrado y de color negro, aquel objeto sin duda causaría la impresión de Ligth, ya que se trataba de una Death Note.
Ligth luchaba fuertemente con Víctor sin ceder un segundo mientras La Parca contaba lentamente los segundos.
- 35…36…37…38…39…40, Adiós.
Los ojos de La Parca miraban fijamente la pelea e incluso tras lo lentes se pudo ver como abría al punto máximo sus ojos ya que Yagami Ligth continuaba peleando.
- ¡Imposible! a menos de que ese miserable me haya dado un nombre falso… ¡Maldito!. –Dijo parca mientras golpeaba su escritorio y arrojaba todo lo que se encontraba ahí.
Ligth peleaba contra Víctor, quien continuaba blandiendo el cuchillo pero ahora en todas direcciones, había comenzado a perder la paciencia y entonces Ligth aprovechó su confusión para colocarse detrás de él rápidamente, agarró con fuerza la mano de Víctor que sostenía el cuchillo y sin pensarlo la clavó justo en su pecho, dejando a Víctor en el suelo. Ligth había ganado la pelea.
Instantes después la ovación del público se alzó sobre aquel lugar, todos gritaban el nombre de Yagami.
La Parca miraba a varias personas que habían entrado a su oficina.
- ¡Tráiganlo! –Ordenó La Parca a todos los sujetos que lo miraban, quienes, sin decir nada, salieron en silencio con el fin de cumplir la orden.
Ligth miraba el cuerpo de Víctor en el suelo derramando un poco de sangre, era obvio que no había muerto, Ligth se había asegurado de clavar el cuchillo sobre una zona que no fuera peligrosa.
Y entonces sintió algo sobre su cuerpo, alguien lo había agarrado justo por la espalda.
- Camina, si sobreviviste en la pelea aquí no lo harás si no haces lo que digo.
- Perfecto. –Pensó Ligth y comenzó a caminar.
- L, ¿a donde lo llevan?... ¡L! –Gritó Rubén mientras se abría paso entre las personas que se dirigían a cobrar su apuesta, pero entonces se detuvo y recordó las palabras de Ligth.
“Te pido que pase lo que pase y veas lo que veas no me ayudes, incluso si alguien intenta eliminarme te ordeno que te mantengas al margen” –Pensó Rubén, recordando las palabras de Ligth.
Ligth subío las escaleras y entró en la oficina que había visitado minutos atrás.
Entonces vio que La Parca miraba fijamente el cristal que daba vista al campo donde Ligth había peleado.
- Sabes que yo no tolero que la gente mienta. –Dijo La Parca dándole de espalda a Ligth.
Ligth apenas y podía moverse debido a que dos de los hombres se habían asegurado de mantenerlo inmóvil.
- Pero debo decirte que hoy la suerte te sonríe, normalmente te hubiera torturado por haberme engañado, pero esta vez seré un poco más bondadoso y te daré una muerte digna.
Después de eso La Parca simplemente chasqueó los dedos y continuó mirando por el cristal.
Ligth observó como los dos hombres lo soltaban y se unían a tres hombres más que estaban a espaldas de Ligth, y logró percatarse de que uno de ellos titubeaba con el arma mientras lo miraba, Ligth supo que se trataba de Luis, el amigo de Rubén, pero antes de decir algo escuchó una fuerte explosión y sintió una extraña presión en su abdomen, seguido de eso sintió dolor y vio como en pocos segundo el dolor y la presión aumentaba a un punto donde él mismo no lograba soportar, observó como las armas de los otros cuatro restantes también disparaban y el mismo ruido de explosión se escuchó varias veces seguido de la presión que esta vez sintió en todo su cuerpo.
La mirada perdida de Yagami Ligth revelaba que algo iba mal, incluso con los poderes que la Death Note Suprema le otorgaba se sentía fuera de si, era como si todo su cuerpo se estuviera desprendiendo de él, como si su mente se fuera a apagar en cualquier instante y sin más Ligth desvió la mirada y ahí donde se detuvo un espejo mostraba a Yagami Ligth con cientos de agujeros en su estomago y un par en sus hombros, era obvio que Ligth había recibido una docena de disparos.
sábado, 27 de marzo de 2010
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Hola, muchas gracias por tu visita en mi blog, me alegra que te haya gustado!
ResponderEliminarTu blog se ve interesante, tendré que echarle un buen vistazo.
Entonces... eres de México? Lo pregunto para confirmarte como participante (o participanta jaja) del sorteo del osito, es todo por hoy y gracias de nuevo por tu visita!