2 - Cinco Años (歳五)
28 de enero del 2018
Cinco años habían pasado exactamente desde aquel incidente en el hangar.
En ese momento Yagami Ligth se encontraba totalmente relajado tomando una caliente taza de café mientras leía el diario, el cual parecía estar escrito en una lengua diferente a la suya, era obvio que Ligth ya no se encontraba en Japón.
De cualquier modo su semblante no parecía haber cambiado a pesar de los años, seguía conservando sus deseos de justicia y continuaba utilizando su Death Note para crear aquel nuevo mundo con el que siempre habían soñado el y su padre, la diferencia era que ahora vivía en el continente Americano y trabajaba para la SPK, lo cual le brindaba un sinfín de ventajas para lograr su propósito.
Era cierto que la SPK había sido erradicada por el mismo presidente de los Estados Unidos ya que era considerado como un insulto hacia Kira, pero más bien era un miedo infundado por el mismo Kira, con la amenaza de que si no era cerrada la SPK, Kira mataría al presidente, pero ahora el antiguo presidente había sido desechado y en esta ocasión un nuevo presidente regia en el poder, su nombre era Paul Wallet, alguien que no parecía tenerle miedo a Kira y que había mantenido en secreto la organización de la SPK para atrapar a Kira.
A Yagami Ligth le parecía una tontería, pero aceptaba trabajar dentro, ya que asi podría mantenerlo vigilado y mantener al margen a la SPK.
En ese momento se encontraba descansando mientras miraba el diario.
De pronto una noticia atrajo su atención, en la plana principal se encontraba la foto de una persona que Ligth conocía, era nada menos que Amane Misa. La foto mostraba a Amane Misa muy joven, como si los años no hubieran pasado para ella, fue hasta que Ligth leyó el encabezado arriba de su foto.
"HOMENAJE A UNA GRAN ESTRELLA AMANE MISA"
- Así que justo es hoy… es cierto, Misa murió hace cinco años, aunque solo sus ojos me eran útiles, pero creo que ya no los necesitaba así que daba igual lo que le pasara… increíble que tuviera un final así. –Pensaba Light.
Comenzaron a llegar a su mente vagos recuerdos sobre la muerte de Misa, lo único relevante fue la versión de la policía, según los reportes, un criminal psicópata había atacado a Amane Misa de regreso a su casa; era obvio que Ligth horas más tarde había matado al psicópata pero no era por Misa, ya que Ligth nunca la había amado, solo era utilizada por él, dado que poseía los ojos de Shinigami.
- Parece que Misa es mas famosa ahora que falleció ¿no te parece Ligth?
- Me importan poco las cosas así, tengo asuntos más relevantes de que preocuparme.
- Pero incluso te han enviado una invitación especial a su homenaje.
- No me interesa, ni siquiera me he dado cuenta Ryuk, de lo único que me doy cuenta es que has estado revisando mi correo.
.- ¿Pues qué esperabas? a veces es aburrido verte trabajar en este lugar, te has vuelto perezoso Ligth, me gustaba más cuando aquel sujeto trataba de descifrar tu identidad.
- ¿L? –Ligth sonrió y emitió una risita. –Ha pasado mucho tiempo de eso, ahora no importa, el mundo es perfecto, es por eso que de vez en cuando el dios del nuevo mundo debe relajarse ¿no crees Ryuk?
Yagami Ligth se encontraba fuera de un edificio enorme, mientras iba caminando por la calle se podía observar el hermoso brillo de aquella mañana, la gente se movia de un lado a otro, nadie podía imaginar que el dios del nuevo mundo caminaba junto a ellos.
Ahora Ligth estaba cerca de la avenida principal y podía observar a la gente que lo rodeaba, la mayoría de ellos se miraba desconfiando los unos a los otros pues sabían que no podía hacer nada malo, temiendo que la ira del dios Kira cayera sobre ellos.
Mientras Ligth continuaba caminando logró percibir una pantalla que se alzaba en uno de los edificios más altos de esa avenida y miró con cierto interés lo que se trasmitía.
La imagen en la pantalla mostraba a una mujer muy bien arreglada, sosteniendo un par de notas entre sus manos. Antes de comenzar a hablar aclaro un poco su garganta.
- Soy Angela Brown presentando las noticias más relevantes de esta mañana. –Dijo haciendo una pausa momentánea mientras de nuevo se aclaraba su garganta –Entre otras noticias la policía ha reportado una notable baja de los crimines cometidos este ultimo año, fuentes informan…
Ligth decidió seguir su camino mientras la mayoría de la gente aun veía absorta el mensaje que daba la reportera, Ligth aun podía oír los murmullos a su alrededor.
- ¡Que miedo! ¡Kira nos matara si hacemos algo malo! –Decía un sujeto calvo que estaba al lado de Ligth.
- ¡Eso es Kira! ¡Mata a todos los malos, tú puedes con ellos! –Gritaba otro sujeto detrás de él.
- ¿Es acaso que Kira no siente remordimiento por matar a aquellas personas? –Murmuraba una mujer delante de Ligth, la cual denotaba cierto temor al pronunciar aquellas palabras.
- ¿Remordimiento? ¿Acaso los criminales tienen remordimiento al atacar a sus víctimas? Kira lo único que hace es castigar a aquellos que son malos, personas como esta mujer no deberían vivir en mi mundo. –Susurró Yagami Ligth
- Entonces ¿Qué vas a hacer? ¿La matarás con tu Death Note? –Preguntó una extraña voz de entre toda la gente.
Yagami Ligth se paralizó al escuchar aquellas palabras y continúo caminado como si no las hubiera percibido.
- ¿Sabías que los Shinigamis adoramos las manzanas? –Una vez más aquella misma voz resonó detrás de Ligth.
- ¿Quién rayos es?... ¿Ryuk?... no… imposible, la voz de Ryuk es muy diferente… ¿entonces quien? –Se preguntó Ligth.
- ¿Tienes curiosidad por saber quién soy?
Ligth continúo caminando como si no escuchara aquella voz.
- ¡Ah, ya veo! seria muy raro que comenzaras a hablarme de la nada ¿verdad?, después de todo, solo aquellos con una Death Note pueden verme.
Ligth siguió su camino hasta salir de la avenida principal, ágilmente divisó a su derecha una pequeña calle totalmente desierta y sin pensarlo entró en ella.
- ¿Quién eres? –Murmuró mientras seguía caminando por aquel pequeño callejón.
- ¿Quién soy? Eso es fácil… soy un Shinigami.
- ¡¿Shinigami?! –Pensó Ligth sorprendido.
- ¿Cómo rayos puedes hablar conmigo? ¿Hiciste que tocara tu Death Note?
- Lo siento, pero yo no tengo Death Note, hace mucho tiempo la perdí.
- ¿Entonces como?
- Es fácil, lo que sucede es que yo soy un Shinigami especial, soy diferente a Ryuk, te lo explicaré con calma pero veo que aquí no puedes hablar ¿cierto?
- Este lugar está lleno de gente, si comienzo a hablar por aquí se vería muy sospechoso... pero puedes seguirme, sé de un lugar en el que podemos hablar.
- Perfecto, te sigo Yagami Ligth.
Ligth aun no había podido observar con sus propios ojos al Shinigami que se encontraba detrás de él, mientras caminaba las dudas comenzaban a surgir en su cabeza.
Diez minutos más tarde se estaba fuera de un enorme edificio, el cual tenía unas enormes letras metálicas en las que se podía leer claramente "SPK".
Aquel edifico lucia esplendoroso, las enormes ventanas que contenía reflejaban gran parte de la ciudad.
Ligth había entrado. Una vez dentro hizo el registro de rutina, primeramente deslizó un carnet con su fotografía sobre un especie de terminal bancaria y tecleó un código en un teclado numérico, seguido de eso, un extraño aparato con forma de periscopio bajó hasta él, Ligth acercó uno de sus ojos hasta el aparato, el cual, al instante liberó una especie de láser que recorrió por completo su glóbulo ocular, por último, pegó su dedo pulgar a una pequeña placa que había sobre una gran puerta metálica, la puerta instantáneamente se abrió y dio paso a la sala principal de la SPK.
Dentro, una decena de personas se movían de un lado para otro, la mayoría de ellos cargando un celular entre sus manos y balbuceando palabras en varios idiomas; otros de ellos llevaban unos extraños portafolios con las iniciales doradas de la SPK y debajo de ellas el infalible escudo de los Estados Unidos.
- Buenos días, L. –Le saludó una mujer que estaba sentada en un escritorio tecleando en su ordenador.
Aquella mujer no miraba directamente a Ligth, sino que, a través de su ordenador, lo miraba por medio de una cámara.
- Si, buenos días Juliet.
- Antes de que te vayas quiero informarte que el presidente ha programado una cita contigo hoy por la tarde, como a eso de las seis.
- Bien, gracias Juliet.
Ligth siguió caminando y se dirigió al elevador, presionó la tecla de subir e instantáneamente un sonido, como de un timbre, se presentó al abrirse las puertas del elevador.
Ligth presionó rápidamente el botón del piso veintidós e instantáneamente el elevador se cerró, volviendo a repetir el sonido del timbre.
- Eh… esto es interesante ¿no crees?
Ligth continúo en silencio, como si no hubiera nadie en elevador.
Aquel desconocido Shinigami miró a los alrededores y pudo observar un pequeño foco rojo que parpadeaba, era obvio aquel foco era una cámara.
- Eres listo, se vería raro si comenzaras a hablar, pero quiero que sepas que hasta que hablemos frente a frente te diré lo que tengo que decirte.
Después de las palabras del Shinigami el elevador se detuvo y la puerta se abrió, repitiendo una última vez el timbre. Yagami Ligth salió del elevador y se dirigió a una enorme puerta que tenía una gran letra reconocible, era la letra L.
Ligth giró el picaporte hacia abajo y entró a la habitación.
Dentro, el lugar era espacioso, pero estaba bastante amueblado, a un lado se podía apreciar un gran librero que tenia unos extraños números, cerca del librero un enorme sofá rojo y junto a él una mesita que contenía una pequeña tetera y un cenicero. Frente a Ligth se encontraba un escritorio de madera, sobre él, un ordenador y un puño de papeles en desorden.
Ligth se apresuró a cerrar la puerta, avanzó unos pasos hacia delante y volteó precipitadamente hacia atrás, la imagen que vio realmente lo sorprendió, delante de él se encontraba un extraño ser, apenas podía ver algunas partes de su cuerpo ya que estaba totalmente cubierto por una enorme capucha.
- Bien hecho Yagami Ligth, veo que llegaste a la cima, convirtiéndote en el dios de este mundo como querías ¿no es así?
- ¿Quién eres?
- Tranquilo, todo se revelará en su momento, para empezar te diré mi nombre, es eso lo que querías saber primero que nada… bueno… mi nombre es Eros, mucho gusto Yagami Ligth.
- Antes de que hablemos Eros, quiero que me digas algo muy importante.
- ¿Qué es?
- ¿Cómo puedo verte? cuando estaba afuera tu dijiste que yo jamás toqué tu Death Note por que no tenias una, entonces ¿Cómo es posible que pueda verte?
- Eso es sencillo…
- Espera, algo más quiero que me pruebes que eres realmente un Shinigami –Ligth interrumpió sin más al Shinigami.
- ¿Cómo quieres que te lo pruebe?
- Tú lo dijiste, es sencillo…
- Solo te diré una cosa, mi rostro jamás te lo enseñaría para probarte que soy un Shinigami, de lo contrario tendría que matarte. –Ahora el Shinigami había interrumpido a Ligth.
- No, de hecho hay otra forma de saber si eres realmente un Shinigami, Eros ¡muéstrame tus alas!… las alas de un Shinigami, es un prueba irrefutable de que tu eres sin duda un Shinigami, muéstramelas y te creeré.
- Bueno, al menos eso si puedo hacerlo.
Eros miraba fijamente a Ligth, a pesar de que éste no podía verlo por debajo de esa enorme capucha que lo cubría, pero en unos instantes, dos enormes alas salían detrás de Eros, las cuales se expandieron rápidamente por toda la habitación, sin duda alguna, eran las alas de un Shinigami.
- Bien Shinigami Eros, ¿Qué es lo que quieres de mi?
- ¿Por dónde empezar?... ya se… empezaré por lo más emocionante… si, eso será lo mejor. –Eros hizo una pausa momentánea como queriendo mantener por unos segundos más el momento de suspenso, aunque a Ligth eso no le importaba en lo mas mínimo. – -
- ¿Qué tal si te dijera que yo puedo hacer que gobiernes este mundo para siempre? ¿Qué harías si te dijera que puedes ser inmortal?
Cinco años habían pasado exactamente desde aquel incidente en el hangar.
En ese momento Yagami Ligth se encontraba totalmente relajado tomando una caliente taza de café mientras leía el diario, el cual parecía estar escrito en una lengua diferente a la suya, era obvio que Ligth ya no se encontraba en Japón.
De cualquier modo su semblante no parecía haber cambiado a pesar de los años, seguía conservando sus deseos de justicia y continuaba utilizando su Death Note para crear aquel nuevo mundo con el que siempre habían soñado el y su padre, la diferencia era que ahora vivía en el continente Americano y trabajaba para la SPK, lo cual le brindaba un sinfín de ventajas para lograr su propósito.
Era cierto que la SPK había sido erradicada por el mismo presidente de los Estados Unidos ya que era considerado como un insulto hacia Kira, pero más bien era un miedo infundado por el mismo Kira, con la amenaza de que si no era cerrada la SPK, Kira mataría al presidente, pero ahora el antiguo presidente había sido desechado y en esta ocasión un nuevo presidente regia en el poder, su nombre era Paul Wallet, alguien que no parecía tenerle miedo a Kira y que había mantenido en secreto la organización de la SPK para atrapar a Kira.
A Yagami Ligth le parecía una tontería, pero aceptaba trabajar dentro, ya que asi podría mantenerlo vigilado y mantener al margen a la SPK.
En ese momento se encontraba descansando mientras miraba el diario.
De pronto una noticia atrajo su atención, en la plana principal se encontraba la foto de una persona que Ligth conocía, era nada menos que Amane Misa. La foto mostraba a Amane Misa muy joven, como si los años no hubieran pasado para ella, fue hasta que Ligth leyó el encabezado arriba de su foto.
"HOMENAJE A UNA GRAN ESTRELLA AMANE MISA"
- Así que justo es hoy… es cierto, Misa murió hace cinco años, aunque solo sus ojos me eran útiles, pero creo que ya no los necesitaba así que daba igual lo que le pasara… increíble que tuviera un final así. –Pensaba Light.
Comenzaron a llegar a su mente vagos recuerdos sobre la muerte de Misa, lo único relevante fue la versión de la policía, según los reportes, un criminal psicópata había atacado a Amane Misa de regreso a su casa; era obvio que Ligth horas más tarde había matado al psicópata pero no era por Misa, ya que Ligth nunca la había amado, solo era utilizada por él, dado que poseía los ojos de Shinigami.
- Parece que Misa es mas famosa ahora que falleció ¿no te parece Ligth?
- Me importan poco las cosas así, tengo asuntos más relevantes de que preocuparme.
- Pero incluso te han enviado una invitación especial a su homenaje.
- No me interesa, ni siquiera me he dado cuenta Ryuk, de lo único que me doy cuenta es que has estado revisando mi correo.
.- ¿Pues qué esperabas? a veces es aburrido verte trabajar en este lugar, te has vuelto perezoso Ligth, me gustaba más cuando aquel sujeto trataba de descifrar tu identidad.
- ¿L? –Ligth sonrió y emitió una risita. –Ha pasado mucho tiempo de eso, ahora no importa, el mundo es perfecto, es por eso que de vez en cuando el dios del nuevo mundo debe relajarse ¿no crees Ryuk?
Yagami Ligth se encontraba fuera de un edificio enorme, mientras iba caminando por la calle se podía observar el hermoso brillo de aquella mañana, la gente se movia de un lado a otro, nadie podía imaginar que el dios del nuevo mundo caminaba junto a ellos.
Ahora Ligth estaba cerca de la avenida principal y podía observar a la gente que lo rodeaba, la mayoría de ellos se miraba desconfiando los unos a los otros pues sabían que no podía hacer nada malo, temiendo que la ira del dios Kira cayera sobre ellos.
Mientras Ligth continuaba caminando logró percibir una pantalla que se alzaba en uno de los edificios más altos de esa avenida y miró con cierto interés lo que se trasmitía.
La imagen en la pantalla mostraba a una mujer muy bien arreglada, sosteniendo un par de notas entre sus manos. Antes de comenzar a hablar aclaro un poco su garganta.
- Soy Angela Brown presentando las noticias más relevantes de esta mañana. –Dijo haciendo una pausa momentánea mientras de nuevo se aclaraba su garganta –Entre otras noticias la policía ha reportado una notable baja de los crimines cometidos este ultimo año, fuentes informan…
Ligth decidió seguir su camino mientras la mayoría de la gente aun veía absorta el mensaje que daba la reportera, Ligth aun podía oír los murmullos a su alrededor.
- ¡Que miedo! ¡Kira nos matara si hacemos algo malo! –Decía un sujeto calvo que estaba al lado de Ligth.
- ¡Eso es Kira! ¡Mata a todos los malos, tú puedes con ellos! –Gritaba otro sujeto detrás de él.
- ¿Es acaso que Kira no siente remordimiento por matar a aquellas personas? –Murmuraba una mujer delante de Ligth, la cual denotaba cierto temor al pronunciar aquellas palabras.
- ¿Remordimiento? ¿Acaso los criminales tienen remordimiento al atacar a sus víctimas? Kira lo único que hace es castigar a aquellos que son malos, personas como esta mujer no deberían vivir en mi mundo. –Susurró Yagami Ligth
- Entonces ¿Qué vas a hacer? ¿La matarás con tu Death Note? –Preguntó una extraña voz de entre toda la gente.
Yagami Ligth se paralizó al escuchar aquellas palabras y continúo caminado como si no las hubiera percibido.
- ¿Sabías que los Shinigamis adoramos las manzanas? –Una vez más aquella misma voz resonó detrás de Ligth.
- ¿Quién rayos es?... ¿Ryuk?... no… imposible, la voz de Ryuk es muy diferente… ¿entonces quien? –Se preguntó Ligth.
- ¿Tienes curiosidad por saber quién soy?
Ligth continúo caminando como si no escuchara aquella voz.
- ¡Ah, ya veo! seria muy raro que comenzaras a hablarme de la nada ¿verdad?, después de todo, solo aquellos con una Death Note pueden verme.
Ligth siguió su camino hasta salir de la avenida principal, ágilmente divisó a su derecha una pequeña calle totalmente desierta y sin pensarlo entró en ella.
- ¿Quién eres? –Murmuró mientras seguía caminando por aquel pequeño callejón.
- ¿Quién soy? Eso es fácil… soy un Shinigami.
- ¡¿Shinigami?! –Pensó Ligth sorprendido.
- ¿Cómo rayos puedes hablar conmigo? ¿Hiciste que tocara tu Death Note?
- Lo siento, pero yo no tengo Death Note, hace mucho tiempo la perdí.
- ¿Entonces como?
- Es fácil, lo que sucede es que yo soy un Shinigami especial, soy diferente a Ryuk, te lo explicaré con calma pero veo que aquí no puedes hablar ¿cierto?
- Este lugar está lleno de gente, si comienzo a hablar por aquí se vería muy sospechoso... pero puedes seguirme, sé de un lugar en el que podemos hablar.
- Perfecto, te sigo Yagami Ligth.
Ligth aun no había podido observar con sus propios ojos al Shinigami que se encontraba detrás de él, mientras caminaba las dudas comenzaban a surgir en su cabeza.
Diez minutos más tarde se estaba fuera de un enorme edificio, el cual tenía unas enormes letras metálicas en las que se podía leer claramente "SPK".
Aquel edifico lucia esplendoroso, las enormes ventanas que contenía reflejaban gran parte de la ciudad.
Ligth había entrado. Una vez dentro hizo el registro de rutina, primeramente deslizó un carnet con su fotografía sobre un especie de terminal bancaria y tecleó un código en un teclado numérico, seguido de eso, un extraño aparato con forma de periscopio bajó hasta él, Ligth acercó uno de sus ojos hasta el aparato, el cual, al instante liberó una especie de láser que recorrió por completo su glóbulo ocular, por último, pegó su dedo pulgar a una pequeña placa que había sobre una gran puerta metálica, la puerta instantáneamente se abrió y dio paso a la sala principal de la SPK.
Dentro, una decena de personas se movían de un lado para otro, la mayoría de ellos cargando un celular entre sus manos y balbuceando palabras en varios idiomas; otros de ellos llevaban unos extraños portafolios con las iniciales doradas de la SPK y debajo de ellas el infalible escudo de los Estados Unidos.
- Buenos días, L. –Le saludó una mujer que estaba sentada en un escritorio tecleando en su ordenador.
Aquella mujer no miraba directamente a Ligth, sino que, a través de su ordenador, lo miraba por medio de una cámara.
- Si, buenos días Juliet.
- Antes de que te vayas quiero informarte que el presidente ha programado una cita contigo hoy por la tarde, como a eso de las seis.
- Bien, gracias Juliet.
Ligth siguió caminando y se dirigió al elevador, presionó la tecla de subir e instantáneamente un sonido, como de un timbre, se presentó al abrirse las puertas del elevador.
Ligth presionó rápidamente el botón del piso veintidós e instantáneamente el elevador se cerró, volviendo a repetir el sonido del timbre.
- Eh… esto es interesante ¿no crees?
Ligth continúo en silencio, como si no hubiera nadie en elevador.
Aquel desconocido Shinigami miró a los alrededores y pudo observar un pequeño foco rojo que parpadeaba, era obvio aquel foco era una cámara.
- Eres listo, se vería raro si comenzaras a hablar, pero quiero que sepas que hasta que hablemos frente a frente te diré lo que tengo que decirte.
Después de las palabras del Shinigami el elevador se detuvo y la puerta se abrió, repitiendo una última vez el timbre. Yagami Ligth salió del elevador y se dirigió a una enorme puerta que tenía una gran letra reconocible, era la letra L.
Ligth giró el picaporte hacia abajo y entró a la habitación.
Dentro, el lugar era espacioso, pero estaba bastante amueblado, a un lado se podía apreciar un gran librero que tenia unos extraños números, cerca del librero un enorme sofá rojo y junto a él una mesita que contenía una pequeña tetera y un cenicero. Frente a Ligth se encontraba un escritorio de madera, sobre él, un ordenador y un puño de papeles en desorden.
Ligth se apresuró a cerrar la puerta, avanzó unos pasos hacia delante y volteó precipitadamente hacia atrás, la imagen que vio realmente lo sorprendió, delante de él se encontraba un extraño ser, apenas podía ver algunas partes de su cuerpo ya que estaba totalmente cubierto por una enorme capucha.
- Bien hecho Yagami Ligth, veo que llegaste a la cima, convirtiéndote en el dios de este mundo como querías ¿no es así?
- ¿Quién eres?
- Tranquilo, todo se revelará en su momento, para empezar te diré mi nombre, es eso lo que querías saber primero que nada… bueno… mi nombre es Eros, mucho gusto Yagami Ligth.
- Antes de que hablemos Eros, quiero que me digas algo muy importante.
- ¿Qué es?
- ¿Cómo puedo verte? cuando estaba afuera tu dijiste que yo jamás toqué tu Death Note por que no tenias una, entonces ¿Cómo es posible que pueda verte?
- Eso es sencillo…
- Espera, algo más quiero que me pruebes que eres realmente un Shinigami –Ligth interrumpió sin más al Shinigami.
- ¿Cómo quieres que te lo pruebe?
- Tú lo dijiste, es sencillo…
- Solo te diré una cosa, mi rostro jamás te lo enseñaría para probarte que soy un Shinigami, de lo contrario tendría que matarte. –Ahora el Shinigami había interrumpido a Ligth.
- No, de hecho hay otra forma de saber si eres realmente un Shinigami, Eros ¡muéstrame tus alas!… las alas de un Shinigami, es un prueba irrefutable de que tu eres sin duda un Shinigami, muéstramelas y te creeré.
- Bueno, al menos eso si puedo hacerlo.
Eros miraba fijamente a Ligth, a pesar de que éste no podía verlo por debajo de esa enorme capucha que lo cubría, pero en unos instantes, dos enormes alas salían detrás de Eros, las cuales se expandieron rápidamente por toda la habitación, sin duda alguna, eran las alas de un Shinigami.
- Bien Shinigami Eros, ¿Qué es lo que quieres de mi?
- ¿Por dónde empezar?... ya se… empezaré por lo más emocionante… si, eso será lo mejor. –Eros hizo una pausa momentánea como queriendo mantener por unos segundos más el momento de suspenso, aunque a Ligth eso no le importaba en lo mas mínimo. – -
- ¿Qué tal si te dijera que yo puedo hacer que gobiernes este mundo para siempre? ¿Qué harías si te dijera que puedes ser inmortal?



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