-Preguntas por qué estoy aquí? –Dijo Ligth mientras miraba a Sidoh. –Es simple, estoy en este mundo por haber usado la Death Note.
- ¿A qué te refieres con eso, humano? –Preguntó Sidoh mientras, con sus pequeñas manos, se rascaba su cabeza.
- Te lo explicaré, aquellos humanos que han utilizado alguna Death Note en su vida, al morir, el reglamento indicaba que ellos irían a parar a la nada. Parece que “la nada” realmente se refería al mundo Shinigami.
- Ya veo, pues entonces bienvenido al mundo Shinigami, pero es curioso, desde que recuerdo jamás he visto a ningún humano en este mundo.
- Tal vez sea por que soy el primero que ha usado una Death Note en la tierra.
- Es verdad, bueno, debo irme humano, nos veremos por aquí.
Sidoh dió media vuelta y comenzó a caminar.
- ¡Espera!, aun hay algo que quiero preguntarte.
- ¿Qué sucede humano? –Dijo Sidoh dándose de nuevo media vuelta.
- Veras, necesito ver al rey Shinigami en estos momentos.
- ¿¡El rey Shinigami!? –Exclamó Sidoh abriendo los ojos y comenzando a sudar –No es tan fácil verlo, para hacer eso tendrías que pedir permiso a Justin.
- ¿Justin?
- Su nombre es Armonia Justin Beyondormason, pero es demasiado complicado, el punto es que el es reconocido por el rey Shinigami como su mano derecha, y primero tendrás que hablar a Justin para poder ver al rey.
- No importa eso, dime donde encuentro a ese tal Justin. –Decía Ligth muy seguro de sí mismo, como si no tuviera miedo de las palabras de Sidoh, sin embargo no titubeaba por el hecho de ser inmortal en aquel mundo.
- Si quieres verlo sigue ese camino. –Dijo Sidoh mientras apuntaba con sus pequeños dedos a una dirección que estaba hacia la derecha de Ligth.
- Debo irme, nos veremos luego, humano. -Dijo Sidoh mientras se alejaba caminando a modo de pingüino.
- Con que Armonia Justin, de acuerdo, entonces debo encontrar a ese tal Justin –Pensó Ligth.
Una vez más, Ligth comenzó a caminar en dirección de su mano derecha.
Como si los minutos se hubieran convertido en horas Ligth miraba a su alrededor buscando a aquel individuo que Sidoh había descrito, sin embargo, aquel lugar solo mostraba cientos de huesos apilados en un orden irregular y vegetación totalmente muerta.
De pronto, a lo lejos, había divisado algo moverse. El movimiento que hacía aquel individuo era simétrico, es decir, repetía una y otra vez la misma acción y poseía una forma encorvada recargada en un objeto que, detrás de él, lucía como un especie de gran poste de forma irregular, Ligth miró fijamente a aquel cuerpo mientras se acercaba y se posicionaba frente a él, el sujeto apenas y se había percatado de su presencia cuando, de pronto, Ligth miró y el sujeto levantó su mano, ofreciéndole un objeto algo corrugado y oscuro.
- Manzana. –Había dicho el individuo.
Ligth observó el objeto que se encontraba detrás de aquella criatura y vio fijamente hasta que sus ojos armaron el objeto de forma coherente, era un árbol de manzanas, todas ellas igual a la que le había ofrecido el Shinigami.
- No gracias, busco a un tal Justin ¿lo conoces?
- Estas viéndolo, ¿En qué te puedo ayudar, humano?
Ligth miró extrañado a Justin mientras, en su mente, se preguntaba por qué Justin no había reaccionado ante su presencia.
- Quiero hablar con el rey Shinigami.
- Eso es imposible, el rey no acepta visitas de humanos. –Dijo Justin casi al instante que Ligth pronunció aquellas palabras.
- En ese caso, me gustaría hablar contigo.
Justin no dijo otra palabra, en ese momento se reincorporó y Ligth observó fijamente a aquel Shinigami en su totalidad, era un esqueleto de gran tamaño, sobre su cuello y pecho cientos de joyas brillaban, el resto de su cuerpo parecía estar constituido de simples huesos.
- Entonces te tengo una propuesta Justin, ¿qué te parecería tener más poder que el rey Shinigami?
Justin miró a Ligth detenidamente y luego, como si no le importara lo que Ligth había dicho, mordisqueó su manzana.
- ¿Más poder que el rey Shinigami?, eso es imposible.
- Pero, ¿y si eso fuera posible? ¿Qué harías? –Preguntó Ligth sonriendo maliciosamente.
- Continua humano.
- Primero responde mis preguntas, y a cambio, yo te enseñaré una forma de ser superior al rey.
- Así que quieres negociar en este mundo, los Shinigamis controlamos todo, si quisiera podría escribir tu nombre y asesinarte.
- Antes de continuar quiero saber por que no te sorprendes de ver un humano en tu mundo.
- He vivido mucho tiempo en este lugar, donde todo es posible, incluso cosas que uno jamás esperaría que sucedieran suceden. Se podría decir que no me preocupa que estés aquí, sigues siendo humano, eso te hace vulnerable a mi Death Note.
- Interesante… entonces no tienes nada que perder, si hacemos un trato y yo rompo mi promesa simplemente podrías matarme con tu Death Note, ¿Qué dices? ¿Aceptas?
Justin permaneció en silencio unos cuantos segundos antes de volver a hablar.
- De acuerdo, ¿Cómo puedo vencer al rey Shinigami?
- Sencillo, si quieres vencer al rey necesitas una Death Note.
- ¿Es acaso que no conoces las reglas los Shinigamis? no podemos morir por escribir nuestros nombres en la Death Note.
- Tranquilo, eso ya lo sabía, pero la Death Note de la que yo hablo es capaz incluso de matar a los shinigamis
- Eso es imposible, no existe tal cosa.
- Quizá no, o quizá si, en cualquier caso, eres libre de creerme o ignorar mis palabras, supongo que a fin de cuentas tu lealtad al rey Shinigami no te permite creer en lo que digo.
Armonia Justin miraba a Ligth mientras daba el último mordisco de su manzana y miraba al cielo.
- Ya te lo dije, tienes una oportunidad… ¿Ahora donde esta esa Death note?
- Tranquilízate, ni siquiera yo lo sé aun es, por eso es que requiero de tu ayuda.
Ligth transformó su rostro en la típica sonrisa maliciosa, mientras su mente desataba una lluvia de ideas.
- Para empezar, el rey Shinigami no pondría esa libreta en cualquier lugar, debe tenerla en alguna parte a la que ningún Shinigami pueda acceder tan fácil. –Pensó Ligth.
- Entonces te ayudaré, si el rey escondiera algo así de poderoso no lo pondría a la vista de nosotros los Shinigamis, en ese caso hay varios lugares que los Shinigamis ordinarios no conocen, como por ejemplo este lugar.
- ¡¿Aquí?!
viernes, 8 de enero de 2010
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