Las manos de Yagami Ligth se posaban sobre aquel objeto, apenas y podía creerlo, el sentimiento de estar tocándolo provocaba que su corazón latiera fuertemente e incluso una sonrisa casi diabólica se dibujó en sus labios.
Ligth se puso de pie y miró fijamente a Justin, quien aun continuaba escarbando.
- Ya no tienes que escarbar más, parece que el rey Shinigami si pensó un plan elaborado después de todo. –Dijo Ligth mientras extendió sus manos de modo que Justin pudiera ver claramente la libreta.
El lugar donde deberían encontrarse las orbitas oculares de Justin era sustituido por un vacio oscuro, típico de todos los cráneos, pero en aquel momento incluso en aquellos agujeros sin fondo podía apreciarse un brillo profundo.
- Tonto. El sigue pensando que Juvell es realmente el verdadero nombre del rey Shinigami, continuaré fingiendo a ver hasta dónde puede serme útil este sujeto, por ahora debo darle la libreta. –Pensó Ligth
Ligth se acercó hasta un punto donde los huesudos dedos de Justin lograban alcanzar la libreta y la tomó de un extremo; finalmente las manos de Ligth liberaron la libreta hasta que Justin la tuvo en su totalidad.
- ¿Sabes que al darme esto podría simplemente matarme?
- Si, eso ya lo se, pero espero que al menos me dejes vivir un rato más, después puedes matarme si lo deseas… pero aun me queda algo por ver… Justin… no me importa lo que hagas conmigo, ¡Solo quiero que mates al rey Shinigami primero!... quiero ver con mis propios ojos la muerte del Shinigami más poderoso, quiero ser capaz de ver su rostro al llegar su muerte.
Justin miró a Ligth y luego la libreta, nuevamente sus agujeros negros volvieron a soltar un especie de resplandor misterioso.
- Bien, mereces algo de compasión por haberme dado la libreta, pero aun así fuiste tan estúpido como para dármela, asi que si lo deseo puedo terminar con tu vida en el instante que me plazca.
- Si, es un trato… después de todo mi cuerpo humano ya no existe, asi que no tengo problemas con tus condiciones.
Justin miró a Ligth incrédulo y luego comenzó a reír.
Mundo Humano
Dorian musitaba unas palabras cerca de un objeto plastificado y oscuro, sin duda alguna era un auricular que sostenía con una mano mientras con la otra hacia unos movimientos extraños.
- ¡No estoy mintiendo!… ¡Realmente lo vi! –Decía Dorian constipado
- Dorian, cálmate, seguramente fue tu imaginación… no debiste ir con L, es profesional, solo estas estorbándole. –Decía una voz femenina del otro lado del auricular
- ¡Yo sé lo que vi, no estoy loco y sé que Kira está detrás de todo esto!
- Dorian, por favor tienes que regresar a la SPK ¡ahora!, es una orden.
Dorian miraba el auricular como si aquel aparato fuera la mujer del otro lado del aparato, mientras veía el pequeño aparato recordaba aquella conversación con el presidente, luego miró nuevamente el objeto y se lo colocó en el oído.
- Lo siento Juliet, pero debo hacer lo que creo correcto, pensé que tú me comprenderías, pero veo que Kira también te tiene engañada. –Dijo Dorian con un tono decidido, mientras, sin esperar respuesta de Juliet colgó el teléfono.
- ¿Kira? ¿De qué hablas? ¿No pensaras que… -La voz de Juliet se había escuchado por ultima vez antes de que Dorian colgara el auricular
Nuevamente Dorian colgó, y descolgó casi al instante el teléfono e introdujo una moneda pequeña luego marco un numero de seis dígitos y esperó, pocos segundo después una voz casi mecánica y computarizada contesto.
- Asuntos Internos ¿Puedo ayudarle?
- Si Srita., necesito que me comunique con la casa blanca, necesito hablar con el presidente, dígale que Habla Dorian Houston, el entenderá, es urgente.
La voz del otro lado del auricular tardó en contestar, Dorian agachó la cabeza y esperó respuesta.
- Lo conectaré con el presidente. –Dijo la voz mientras Dorian sonreía triunfante.
Mundo Shinigami
Ligth caminaba, sin saber, a donde Justin se dirigia, el solamente se limitaba a mirar a sus alrededores, pero no había mucho que observar pues todo el lugar se encontraba cubierto por una vegetación seca, acompañada por los cráneos que Ligth simplemente se limitaba a apreciar.
Pero entonces logró divisar algo a lo lejos.
Aquello era un lugar totalmente abierto al aire libre, denotaba una sensación de estar recorriendo el mismo lugar una y otra vez, sin embargo, aquel lugar poseía algo diferente, ya que a mitad del camino se encontraba un enorme trono, a lo lejos era visible su gran tamaño y el resplandor que emanaba era casi mágico; el resplandor dorado de aquel gran objeto provenía, sin duda, del oro. Pero más impactante que el mismo oro, era el Shinigami posado sobre ese objeto dorado, el cual Ligth aun no lograba distinguir correctamente debido a la lejanía.
- Al rey le gusta sentarse con estilo. –Dijo Ligth quien miraba a Justin, quien ni siquiera respondió, pero realmente Justin no había entendido aquella expresión de Ligth, pues en el mundo Shinigami el oro no tenía mucho valor, el verdadero oro, para ellos, eran las manzanas del mundo humano.
Instantes después de que Ligth hubiera musitado esas palabras Justin sacó una pequeña pluma, abrió la libreta y comenzó a reír.
- ¡Quiero ver su cara¡… ¡Quiero ver la cara del Shinigami más poderoso cuando sea derrotado por un Shinigami inferior!... ¡Sé que estas ahí!
Aquellas palabras hicieron que el Shinigami mirara fijamente aquel objeto y, casi mecánicamente, se levantara de su silla, como si un resorte lo hubiera empujado.
- Ju Ju Ju stin. –Decía el Rey, mientras miraba la libreta que Justin cargaba en sus manos.
Fue en ese momento cuando Ligth pudo contemplar al Shinigami considerado por todos como el Shinigami supremo.
Su cuerpo era largo, similar al de Ryuk, vestía cientos de joyas en sus dedos y una especie de túnica cubría su cuerpo, de igual manera, llena de joyas, su cabeza era algo extraña al igual que al de todos los Shinigami, era algo afilada del frente y tenia unos enormes dientes, sus ojos eran rojos como si estuvieran incendiados en fuego todo el tiempo, y algunos raros orificios estaban sobre sus mejillas, sus dedos y pies eran puntiagudos, iguales a la mayoría de los Shinigami.
- Así que durante todo este tiempo nos has engañado.
- Justin…. eso que tienes en tus manos… ¿Cómo?
- Es un pequeño regalo que me ha dado el destino… con esto llega una nueva era Shinigami.
El rey en aquel instante fijó su mirada sobre Yagami Ligth y, sin que Justin lo esperara, sacó su libreta de entre su túnica, la abrió a una velocidad increíble y, como si el mismo viento la hubiera impulsado, la libreta se detuvo al instante en una hoja en blanco, luego a una velocidad suprema, el Rey tomó una pequeña pluma y escribió tan rápido que pareció como si hubiera sido capaz de detener el tiempo.
- Yagami Light, Nadie nunca ha sido capaz de ganarme a escribir nombres en la Death note, soy el más rápido de este mundo… aun así, jamás espere que un humano como tu llegaría hasta el mundo Shinigami… así que los rumores de que Ryuk había encontrado un humano muy interesante son ciertos… pero ya no te queda mucho tiempo ya que gracias a mis ojos de Shinigami y mi velocidad de escritura morirás sin remedio.
- Tu también morirás Juvell. -Dijo Justin con un aire triunfante
Apenas Justin pronunció aquellas palabras, el rey shinigami comenzo a reir freneticamente, luego se contuvo y hablo.
- Entonces ¿Qué esperas Justin? Ese humano ya te ha contado lo que es capaz de hacer esta libreta, adelante, mátame.
- Eres un miserable… estoy apunto de hacerlo… pero quería ver con mis propios ojos tu rostro en el momento de tu muerte.
Justin colocó su pluma y delicadamente escribió:
Juvell “Rey Shinigami”
- Supongo que con escribir tu nombre será más que suficiente. –Dijo Justin mientras su voz daba la sensación de que en cualquier momento comenzaría a reír.
- Así es Justin, con escribir mi nombre es suficiente, cuando me destruyas tú serás el nuevo rey.
Ligth no parecía siquiera inmutarse de la conversación de ambos Shinigami, era como si aquella conversación fuera tan estúpida que era mejor ignorarla.
- Pero primero morirás tu Yagami Ligth… aunque me hubiese gustado que me contaras como diablos te enteraste de esta libreta.
- Eros me lo dijo. –Dijo Ligth mientras miraba fijamente al rey.
- ¡¿Eros?!... pero entonces… miserable, así que Ero…
En ese momento y antes de que el rey Shinigami pudiera terminar la frase Ligth apretó fuertemente su ropa contra su pecho e hizo una simulación increíble, incluso la respiración y sus ojos, parecía que Ligth realmente agonizaba; finalmente se desplomó en el suelo, cayendo de bruces y dándose un fuerte golpe en el suelo con el rostro, sin duda, había simulado su muerte.
- Ya esta… ahora Justin, tal vez es cierto que conseguiste la libreta que podría matarme pero es hora de la verdad y que yo mismo te desengañe… no moriré.
- ¡¿Cómo?! – Exclamó Justin.
- Es simple, te diré la verdad, mi nombre no es Juvell.
Justin miró fijamente al rey mientras sonreía y nuevamente soltó una carcajada.
- Así que el humano me engañó, él me hizo creer que tu nombre era Juvell, pero veo que ese humano trato de apoderarse de la libreta… aunque ¿Por qué me la entregó? Tal vez se dio cuenta de que yo lo hubiese atrapado antes de que escribiera mi nombre… en cualquier caso no te preocupes, leí los nombres de todas las tumbas, solo tengo que probar todos los nombres y listo, acabaré contigo.
El rey Shinigami nuevamente se había estremecido, pero antes de que Justin volviera a escribir, el rey se había abalanzado contra él, Justin sin pensarlo abrió sus alas y se dirigió al cielo a una velocidad impresionante.
- Aun así… este humano conocía a Eros, hubiera disfrutado mucho torturándolo con mi Death Note, ya que me permite matar a los humanos una y otra vez, pero ahora que su corazón se detuvo no podré hacerlo, aun asi Justin tiene la libreta y si leyó todo los nombres seguro que alguno es el mío. –Pensó el Rey Shinigami, mientras también abría sus alas y seguía a Justin.
Justin escribía nombres lo más rápido que podía mientras los pronunciaba al momento de escribirlos.
- Jero, Kizam, Juvell, Ozel, Ghedatzu, Alad, Izanaga…
Antes de que pudiera escribir el último nombre, Justin había dejado caer la pluma en dirección al suelo el cual parecía lucir como una vortice verticual casi infinito, su rostro se evocaba al cielo mientras su cuerpo se sentía extraño, el Rey Shinigami estaba a pocos metros de él cuando vio que la pequeña pluma había rozado cerca de él y observó a Justin.
- Parece que no escribí el nombre correcto.
Después de aquellas cortas palabras Justin se desplomó en picada en dirección al suelo.
- ¿¡Como demonios!? . –Pensó el Rey mientras Justin continuaba cayendo en picada.
Después el Rey comenzó sentir una sensación extraña, era un tipo de ardor en el pecho y un especie de aire frio recorrió el resto de su cuerpo, de pronto, se sintió débil y nuevamente imitó a Justin pues también cayó al suelo a una velocidad increíble simulando un meteorito.
Su cuerpo había azotado contra el duro suelo del mundo Shinigami.
Apenas podía abrir sus ojos, pero con un poco de esfuerzo lo logró y lo que vio lo impactó profundamente, sus ojos le brindaban una visión borrosa, apenas y podía ver, pero aquel objeto que se posó delante de él lo hizo sentir el miedo una ultima vez, ante el se encontraba Yagami Ligth erguido y riendo a carcajadas, mientras ambos Shinigamis estaban agonizantes en el suelo.
- A veces los humanos hacen cosas sorprendentes ¿no creen? –Decía Ligth mientras reía nuevamente.
viernes, 8 de enero de 2010
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