11 - Control (支配)
Ligth miraba a Eros con su sonrisa típica mientras el último segundo terminaba, aquel instante fue uno de los más largos en la vida de Ligth, esperaba que de un momento a otro Eros comenzara a retorcerse como lo habían hecho los anteriores Shinigamis.
Pero algo diferente había pasado, ya que esta vez Eros no parecía sufrir cambios.
- Ligth, te creía menos ingenuo, ¿En serio pensaste que te diría me verdadero nombre? –Decía Eros con una voz tranquila.
Ligth miraba a Eros impactado, mientras sus ojos se abrían hasta su punto máximo.
- Entonces, tu planeaste esto… me forzaste a entrar al mundo Shinigami para obtener la libreta por ti, ¿no es asi Eros?... aunque pensándolo bien, ahora sé que Eros no es tu nombre verdadero.
- Tranquilo Ligth… la libreta es tuya, tu te la ganaste… es cierto que no te revele mi nombre verdadero pero eso no significa que todo lo que dije sea falso… hicimos un trato y soy un Shinigami de palabra, si tu matabas a todos los Shinigamis, la libreta seria tuya.
- ¿Entonces por que?... no, más bien ¿Cuáles son tus intenciones reales? tu plan verdadero.
Eros enmudeció unos segundos antes de continuar.
- Nunca tuve un plan más allá de lo que quedamos, mi única finalidad era matar a todos los Shinigamis, si no te dije mi verdadero nombre era por que sabia que con esa libreta tu no resistirías la oportunidad de matarme… ahora ya que nuestro acuerdo acabo debo irme Yagami Ligth.... o debería decir Kira, un gusto conocerte.
Detrás de la cabeza de Eros se escuchó un pequeño zumbido que luego se incremento y un sonido como de una carpa movida por el aire se oyó en el aparcamiento, sin duda las alas de Eros se estaban abriendo.
- Solo una cosa más Eros… ¡la libreta!... ¿Como uso la Death Note Suprema?
- ¿De que hablas Ligth? la libreta es igual que la Death Note que posees, la única diferencia yace es la habilidad de poder aumentar tus años de vida.
- No, de hecho creo que… ahí es donde te equivocas Eros.
- ¿Cómo dices? –Preguntaba Eros mirando fijamente a Ligth a través de su capucha
- Es claro que esta Death Note es muy diferente... te lo explicaré, hay varias reglas en la Death Note normal que se contradicen con las de esta libreta.
- Si, es verdad, pero la diferencia es mínima.
- Eso no me importa… el punto es que para explotar las capacidades de esta Death Note yo debo… conocer a fondo las reglas de la misma.
Eros miró a Yagami Ligth unos segundos y durante esa fracción de segundo ambos permanecieron en silencio.
- Esta bien Ligth… ya que esta Death Note esta escrita en lenguaje Shinigami para ti es imposible leerla pero te ayudare, verás todos los símbolos de mi mundo pueden ser convertidos al abecedario humano… en otras palabras yo podría traducir los símbolos para ti.
- Pero quieres algo a cambio ¿verdad? –Interrumpió Ligth
- No, descuida, no necesito nada… lo haré ahora mismo… pero si fuera tu, me iría ahora mismo a tu oficina
- ¿De que hablas?
- De ese sujeto que vino contigo.
- ¡¿Dorian?! –Interrumpió Ligth una vez más.
- Así es, ese sujeto vio como una parte de tu cuerpo entraba al mundo Shinigami.
- ¡¿Cómo?! –Preguntaba Light, quien comenzaba a sudar.
- No te preocupes, solo vio una parte de tu cuerpo con la que no podrá identificarte… para ser más exactos… tu pie Yagami Ligth.
- Maldición… Dorian, debí matarlo cuando tuve oportunidad… no, aun no, todavía no se quien esta moviendo los hilos. –Pensó Ligth. –Eros, necesito que traduzcas los símbolos… pero encargarme de Dorian es la prioridad.
- Entiendo Ligth, descuida… yo la traduciré por ti.
- No pienso dejarte la Death Note.
- Es tu decisión… yo hare la traducción por ti… la llevaré en cuanto la tenga lista.
Ligth no dijo ni una palabra más, en ese momento solo podía fijarse en un solo objetivo, su mente le mostraba imágenes de cómo matar al traidor de Dorian, mientras decidía cual seria la apropiada.
Mientras continuaba subiendo las escaleras del edificio Hammer Safe, sacudía con fuerza su ropa por la caída que hora atrás tuvo que hacer para fingir su muerte ante el rey Shinigami.
- Esto se pone interesante… por ahora disfruta la Death Note… Ligth… estaba tan interesado en ese sujeto que olvidó que nunca le dije mi nombre verdadero. –Pensó Eros quedándose en la penumbra del aun deshabitado aparcamiento
3 Horas Después
El gran pájaro de acero dio en el blanco de aterrizaje con las letras “SPK” que delataban el edificio en que Ligth había aterrizado. El cielo ya se encontraba oscuro y para ese entonces Ligth suponía que ya poca gente quedaría en el edificio
- Dorian… ¿Qué planeas?
En ese momento la mente de Yagami Ligth recordaba horas atrás el momento del despegue, solo que en aquel lugar el sol se encontraba en su pleno crepúsculo y los agentes que habían recibido a Ligth le daba noticias de Dorian.
- Ese sujeto nunca llego… -Dijo uno de los agentes
- Lo siento Sr. L pero si sabemos algo le informaremos. –Terminó la frase el otro
Pero ahora Ligth baja apresurado del helicóptero y cuando puso sus pies en tierra fue cuando se percató de todo lo que había ocurrido pocas horas atrás, y que ese mismo día había conseguido apoderarse del objeto que lo convertiría en un dios absoluto.
Ligth ya había bajado dos pisos y decidió encaminarse a su oficina.
- ¿Por qué tanta prisa L?... Puedes ir a tu oficina en unos momentos… pero alguien quiere hablar contigo. –Ligth conocía aquella voz, esa voz que odiaba tanto y que juró, una vez habiendo una oportunidad, mataría al sujeto que pronunciaba esas palabras.
- Si… ¿Qué sucede?... ¿Walter?
Ligth se dio media vuelta y lo vio, ahí parado atrás de él, pegado a una pared acristalada, de la cual la luz de la luna penetraba con fuerza y que hacia parecer a Walter Soller como un demonio que en cualquier momento lo atacaría.
- Creo que hay alguien que esta muy alterado por tu culpa. –Walter hablaba con una voz tranquila y pasiva pero a su vez denotaba un acento diabólico, como si todo lo que dijera con su tranquila voz escondiera a un demonio.
Walter Soller era un hombre de aspecto joven, tenia cabello rubio, era alto, con una nariz respingada, ojos azules completaba su delgado cuerpo con un saco de líneas verticales muy bien cuidado, una corbata color escarlata, y unos lentes que en ese momento brillaban por la luz de la luna.
- Quiero que me expliques que hacías llevando a un agente que nunca ha estado en operaciones de campo, el es analista, se encarga de mantener el sistema de la SPK en orden, no es un agente de campo.
- Supongo que insistió demasiado... digamos que me convenció… en ese momento no pensaba bien sobre las cosas, si la pista de Kira era solida, no podía perder esa oportunidad.
- Pista… la cual no te llevo a ningún lado. –Reclamó al instante Walter. –Pero por ahora quiero que me acompañes L… hay alguien que quiere hablar contigo.
Light no dijo una palabra más, solo se limitó a seguir a Walter por los ahora oscuros pasillos del SPK.
Bajaron no más de dos pisos cuando Walter se detuvo en seco ante una puerta, luego miro fijamente la puerta, introdujo su mano en su saco y extrajo una pequeña tarjeta blanca que tenia unos extraños números, luego la deslizó sobre un panel de números, y un pequeño foco verde parpadeó varias veces, seguido de eso un tono monótono se oyó, indicando que la puerta estaba abierta.
Aquella habitación era un lugar pequeño, salvo dos sillas y una mesa metálica se encontraban en aquella habitación que denotaba una sensación fría. Detrás de aquella puerta Dorian continuaba narrando sentado sobre una silla y dirigiéndose hacia un pequeño aparato que un hombre alto y de tez morena sostenía, en ese momento la puerta se abrió.
- Dorian… podrías detenerte un segundo… quiero que hables con L. –Dijo Walter mientras avanzaba hacia dentro de la puerta.
Como si las palabras de Walter fueran mágicas Dorian enmudeció mientras el hombre que sostenía el aparato presionó una tecla y se metió la grabadora a un bolsillo.
Light caminaba mirando fijamente a Dorian, quien en ese momento no lo miraba a la cara, Light miró de nuevo a Walter, el cual tomaba asiento en una silla quedando en posición frente a Dorian, solo la mesa metálica los separaba, luego Light posó una vez más su mirada en Dorian y en ese momento se percató de que la parte que Dorian veía eran sus pies.
- ¿Como pudiste? –Dijo Dorian en voz extremadamente baja e incluso Walter no escucho con claridad.
- Perdón Dorian, ¿dijiste algo?
- ¿Como pudiste?… todos confiábamos en ti, yo confiaba en ti L… pero de algún modo veo que todo este tiempo estuviste jugando con nosotros, verdad… ¡Kira!
Dorian se paró como si un resorte lo hubiera empujado y se fue contra Light, quien sin pensarlo dos veces simplemente se limitó a moverse unos pasos esquivando el puño de Dorian.
- ¡Dorian!... ¡Basta!… ¡Will, llévatelo ahora! ¡Le dije que al primer intento de violencia lo sacaría! –El nombre que Walter pronuncia hacia referencia al hombre que en ese momento guardaba la grabadora en su bolsillo
- ¿No lo ves Walter?… el es Kira… no se como lo hizo pero yo lo vi… ¡su zapato es el mismo que vi aquella vez!
- ¡Sáquenlo Ya! –Dijo Walter, esta vez indicándole a los dos hombres, los cuales se acercaron a Dorian y lo sujetaron de ambos brazos dejándolo inmóvil.
Uno de los hombres abría una puerta mientras Dorian aun oponía resistencia.
- ¡No! ¡El es Kira!… ¡Walter, no dejes que te engañe a ti también!... ¡nos ha engañado a todos! ¡es un miserable asesino!
Los gritos de Dorian se alejaban cada vez más hasta que el ruido ceso.
- ¿Qué rayos paso con Dorian?
- No lo se L… tu dímelo… en primer lugar, yo no autorice ningún despegue.
- Pensé que como director de la SPK, no necesitaba autorización, incluso Paul Wallet autorizó el viaje.
- Despierta L… no me importa lo que Paul Wallet piense, el solo es el presidente de América, aquí la SPK es una base libre de gobierno, es decir, la SPK esta conformada por gente de todo el mundo… en otras palabras, ningún gobierno de ningún país puede controlarnos… el punto es que como vice-presidente de la SPK, tengo que autorizar todo.
- Descuida Walter… si asi lo deseas no tengo por que quedarme en este lugar. –Light soltó una risita. –Verás, el único motivo por que acepte trabajar aquí es por que creí que podría utilizar varios recursos de la SPK, pero me doy cuenta que trabajo mejor solo.
- Tranquilo L… no deseo que te marches... ya que tu y Nate River son las únicas personas que han estado cerca de atrapar a Kira… pero contéstame algo que me sigue resultando curioso, ¿Por qué Dorian dice que eres Kira?
- Supongo que la misión lo afecto mucho… Kira es un asesino, tenia miedo de que el también fuera victima de Kira.
- Si… te digo algo L… yo no creo eso, más bien empiezo a creer que algo le paso a Dorian en ese viaje… algo que tu nos ocultas.
- Walter eres libre de creer lo que quieras.
- No, espera, déjame terminar. –Dijo Walter con un tono cortante. –Es curioso, Dorian fue traído a la SPK por agentes presidenciales, llegó aquí hace aproximadamente una hora y desde entonces no ha parado de decir algo que me tiene muy intrigado… el dijo que había visto un zapato exactamente igual al que traes entrando a un pared… ¿Cómo explicas eso eh, L?
Light miró fijamente su zapato y entonces se percató de que Dorian había visto su pie al entrar al mundo Shinigami, tal y como lo había dicho Eros.
- Dorian tiene una imaginación muy grande.
- Si, el punto es que…
En ese momento la puerta se había abierto y de ella entró una joven de tez blanca, cabello corto y un cuerpo bien delineado, su nombre era Helga Sven, una agente de la SPK proveniente de Rusia.
- Señor Soller, aquí están los resultados. –Su acento delataba su país de origen, Light miraba como pronunciaba el final de las palabras con “r”
Helga entregó a Walter aquellos resultados y luego salió agachando la mirada para no ver a Light directamente.
- Lo siento L… pero ahora tendré que pedir que me expliques algo… verás, pedí que inspeccionaran el helicóptero en que fuiste a Los Angeles… pues en tu viaje hay algo que no concuerda, el tanque del combustible no concuerda con el viaje que hiciste…si fuiste a Los Angeles y llegaste a las oficinas del FBI, es imposible que gastaras la cantidad de combustible marcada… no solo eso, los agentes de la SPK dicen en este reporte que el helicóptero hizo dos paradas… asi que L, me pregunto ¿Cuál fue la otra parada?
Light miraba a Walter con ojos de odio, no le importaba que Walter riera triunfante Light aun tenia un as bajo la manga.
- Esta bien, no me respondas solo escucha… tengo un trato para ti… no enseñaré estos resultados a nadie… si tu dejas de ser L y me pasas el cargo como tu nuevo sucesor.
Light miró fijamente a Walter y luego consultó su reloj, ya era casi media noche, Light guardó silencio.
- Sabes L… yo no creo que tu seas Kira, así que cuando me pases el cargo tu serás el menos sospechoso de todos.
- Claro Walter… entiendo, ¿pero sabes? tengo que pensarlo.
- Por supuesto L… tienes toda la noche… consúltalo con la almohada y mañana hablaremos, tienes que decidir a primera hora, o este reporte estará en la oficina presidencial de cada nación y te convertirás en un blanco obvio.
- Me parece perfecto Walter… ¿Puedo retirarme?
- Claro L… puedes irte, nos vemos mañana y espero una respuesta positiva de tu parte… ah una cosa más, si por alguna extraña razón yo llegara a morir durante esta noche… alguien más tiene este documento, así que si tú fueras Kira… no te aconsejo matarme esta noche, ni ninguna otra por que hay testigos … descansa. –Walter terminó su conversación con una sonrisa triunfante mientras Light solo se limitó a bostezar y salir de la habitación.
Dorian ahora se encontraba en una pequeña habitación tomando de una pequeña taza un liquido oscuro, mientras sorbía un trago volvió, miro tristemente el suelo y de pronto algo sintió, era como un especie de ardor en su pecho, no podía explicarlos, se sentía muy extraño por que ahora comenzaba a tener nauseas y comenzaba a ver todo borroso, de pronto sintió un nuevo malestar, esta vez no podía respirar y sin más, se desplomó.
Yagami Light apenas salía de la habitación, sin siquiera importarle lo que Walter había dicho, era como si supiera que algo podría pasar en cualquier instante por que parecía no quitar la mirada de su reloj.
Walter Soller encendía su auto mientras prendía la calefacción del mismo, la noche era fría así que decidió ponerla al máximo, después tomó su celular y presionó una tecla de marcado rápido.
- ¿Qué sucede, Walter? –La voz de un sujeto provenía del teléfono.
- Hable con L.
- Supongo tienes buenas noticias.
- Claro, el cooperara después de todo, antes de que esos documentos llegaran a mi te hice llegar una copia.
- Si, aquí la tengo en mis manos… si ocurre algo tenemos nuestra garantía.
- Dorian afirma que L es Kira, sabes E, siempre he creído lo mismo que Dorian, pues para mi resultaría perfecto si L fuera Kira, ya que yo tomaría su lugar como presidente de la SPK.
Light aun se encontraba dentro del edificio del SPK, pero ahora estaba en la cima, su mirada estaba fija en el gran helicóptero, pero luego se percato de que había una extraña luz hasta el piso del edificio, en plena calle se encontraban varios camiones aparcados esperando algo.
- Ya pasa de media noche, quedan solo sesenta segundos.
Walter Soller había terminado su llamada con aquel sujeto extraño que llamaba E, y en ese momento realizaba otra llamada.
- Sr. tengo información que tal vez le resulte satisfactoria.
- Walter, espero que sea algo extremadamente importante para llamar a estas horas de la noche.
- Le aseguro que usted es la persona que más se alegrara de oír esto… Dorian Houston ha afirmado que L… es Kira.
- ¿Para eso me ha hablado Sr. Walter?… sin una prueba, el testimonio de alguien no sirve.
- Exacto señor y yo tengo una prueba aquí, justo en mis manos.
- Le exijo que hable ahora, Walter, si sabe lo que le conviene, ¡Dígame de que se trata esa prueba!
- Todo en su momento Sr., primero quiero aclarar algo con usted, una vez que yo le entregue la prueba quiero que me nombre inmediatamente jefe de todo el departamento de la SPK, si es asi yo con gusto le…
- ¡Espera Walter!… canal 3.
En seguida de que el sujeto indicó esa frase Walter desplegó una pequeña pantalla que tenia sobre su retrovisor.
- Canal 3. –Dijo como si esperara que el auto respondiera, y así fue, la pantalla, pese a que era pequeña, tenia una nitidez increíble.
La imagen mostraba a una bella mujer quien iba bien vestida con un atuendo rojo sangre y unos costosos aretes que hacían juego con su cabello esponjado, sobre su mano se podía apreciar un micrófono, el cual sostenía hablaba.
- Ahora reportando desde el edificio de la SPK, donde parece ser que el mismísimo director de la SPK se encuentra dando una conferencia de prensa, cabe aclarar que todas las televisoras del país están reunidas en este lugar por el hecho de que por primera vez en la historia L dará a conocer su cara al mundo.
- L hizo una conferencia de prensa en la SPK, ¿Qué planea?... si el es Kira no tiene nada que perder, pero si Kira asesina a L, entonces ¿Por qué?
- ¿Walter sigues ahí?
- Si Sr., es increíble lo que L hace.
- Por ahora limitémonos a ver que planea.
Walter no contestó, miraba fijo a la pantalla del retrovisor mientras conducía a gran velocidad.
- Buenas noches a todos, se que el motivo de que estuvieran aquí es para ver mi rostro asi que sin más, me presento, soy L, mejor conocido como Yagami Light de la policía japonesa, donde Kira comenzó.
- ¿Qué hace?... ni siquiera yo conocía su nombre, ¿por que da su nombre? Kira puede matarlo rápidamente, a menos que eso planee… pero ¿Por qué? ¿Si Kira lo mata que ganaría?... es decir, es estúpido pensar eso… entonces ¿Por qué?–Pensaba Walter mientras continuaba viendo la entrevista.
- Ahora, el principal motivo de la entrevista no fue para mostrar mi rostro al público, sino para hablar sobre el tema de Kira.
- ¿Kira? –Decía Walter cada vez más sorpresivo.
- Durante los últimos años Kira ha estado aterrorizando a todos los países, lo que comenzó en la ciudad de Kantou, Japon, se ha extendido hasta partes inimaginables del planeta, la gente piensa que Kira es un dios, pero yo no lo creo asi, yo creo que Kira es un ser humanos común y corriente como nosotros, se que es difícil de explicar pero lo atraparé así sea la ultimo que haga, lo juro, asi que si estas ahí Kira te reto.
- ¿Por qué? ¡¿Por qué?! –Se cuestionaba Walter mientras apretaba el pedal del acelerador.
- Una pregunta para noticias del canal 19, ¿esta seguro que usted es L?, es que hace un par de años L uso el mismo truco en Japón para tratar de descubrir en que parte del país se encontraba Kira.
- Si, es verdad hace mucho tiempo use aquel plan, pero esto es diferente, de hecho puedo corroborar con las cadenas de noticieros que están aquí presentes, que son de diferentes partes del mundo… en otras palabras, este mensaje esta siendo transmitido a cada rincón del mundo.
En ese momento Light comenzó a sentir algo raro, un extraño impulso que lo controlaba, como si no pudiera hacer nada, y luego sin más, comenzó a reír de la nada, todos los reporteros lo miraban fijamente guardando silencio, luego Light se encorvó y los reporteros temblaron al ver sus ojos llenos de maldad.
- Al fin te tengo L, no se que planeabas al revelar tu nombre a todo el mundo, sabiendo que yo, el dios supremo Kira siempre observa lo que ocurre en el mundo, un humano como tu no comprendería el poder de Kira. –Decía Light por el micrófono.
Los reporteros aun escuchaban atónitos aquellas palabras de Ligth.
- ¿Qué pasa? –Decia Walter mientras hacia el cambio en la palanca de velocidades.
Después de eso Ligth tomó un pequeño bolígrafo y comenzó a escribir en la pared, rasgando el concreto, letra por letra los reporteros leían lo que Ligth dejaba marcado en la pared, finalmente después de unos segundo de suspenso, la frase quedó completa.
SOY KIRA Y ACABO DE MATAR A L, UN NO CREYENTE DE MI PODER
Después de eso Ligth sacó una pequeña arma de su bolsillo y luego se disparó justo en el corazón.
Mientras la bala penetraba más al corazón, hacia expulsar la sangre de su pecho y después continuaron su boca y oídos.
- No teman al poder de Kira… El solo juzgara a quienes se opongan. –Decía Ligth con dificultad mientras seguía derramando sangre.
Los camarógrafos no dejaban de grabar ni un solo segundo, mientras alrededor del mundo la gente miraba asustada como Light se desangraba.
Después de eso se desmayó y la señal de las cámaras se cortó en todo el mundo.
- Walter… L acaba de ser…-Decía la voz por el teléfono.
- Sr, entonces… L nunca fue Kira… pero ¿Por qué razón se mostro ante la gente?, ¿que ganaba con eso?
- Walter, en estos momentos hasta yo me encuentro confundido, si L o Yagami Light nunca fue Kira… jamás me perdonare por haberlo acusado.
- Sr., si me lo permite, quizá su acoso de averiguar que L era Kira lo llevo a la locura y para probar que el no era Kira mostró su rostro.
- Quizás no soporto la presión… maldición ¡Hemos perdido a nuestro mejor agente!
En ese momento Walter había dejado de contestar, en vez de eso lanzó el teléfono, agarró con ambas manos el volante y aceleró al límite del automóvil, en ese instante el auto cruzaba el puente de Manhattan, segundos después Walter giró bruscamente el volante en dirección al río, y sin más, el auto salió disparado.
- ¡Walter! ¡Walter, responde!
- Lo siento Paul… creo que nos equivocamos con L…
Antes de terminar aquella frase el auto se impactó contra el frío río.
Del otro lado del teléfono Paul Wallet trataba desesperadamente de contactar a Walter, pero era demasiado tarde, Walter Soller se hundía en las profundidades del rio.
sábado, 16 de enero de 2010
viernes, 8 de enero de 2010
10 Dios (神)
-Ahora ambos Shinigamis yacían rendidos en el suelo agonizantes mientras Yagami Ligth los miraba sonriendo maliciosamente.
- ¿Co… co… co… mo rayos pasó? –Preguntó el rey Shinigami mientras trataba de alcanzar la pierna de Ligth en un intento de lastimarlo con sus puntiagudos dedos.
Ligth se alejó unos centímetros a un punto donde el rey Shinigami no pudiera tocarlo.
- ¿Quieres saber como?... bien, es lo mínimo que puedo hacer ahora que he ganado, pues veras, fue muy sencillo en realidad, el primer paso fue convencer a ese Shinigami de que me ayudara a encontrar la libreta, una vez convencido él me llevó a aquel lugar prohibido para los Shinigamis, la verdad no creí que fuera tan fácil encontrar la Death Note en ese lugar pero asi fue, el resto fue aun más sencillo, hice que Justin buscara en una lápida diferente a la tuya, dándole un nombre falso.
- Es por eso que el trató de matarme usando un nombre diferente. –Interrumpió el Rey Shinigami.
- Así es, el nombre falso fue la clave de todo para que Justin me dejara libre el camino para encontrar la Death Note; una vez que la tuve en mis manos solamente tuve que arrancar una hoja de la misma libreta y guardarla conmigo, naturalmente, tenia que hacer que Justin me trajera a ti, y eso fue exactamente lo que hizo; en el momento en el que el fingí mi muerte cuando escribiste mi nombre fue justo ese instante cuando escribí sus nombres.
Yagami Ligth introdujo una de sus manos dentro de su saco y extrajo una hoja con caracteres escritos, era obvio, los caracteres pertenecían a ambos Shinigami.
- Pero debiste haber muerto con mi Death Note… entonces ¿Cómo demonios sobreviviste?
- Un Shinigami me dijo que una vez que los humanos entran aquí son considerados como muertos.
- Ese Shinigami… ¿Es Eros, cierto? –El Shinigami no despegaba su mirada de Yagami Ligth como si esperara que respondiera.
- Ya te lo había dicho, Eros fue quien me ayudó a entrar a este mundo, él fue el que explicó todo sobre el mundo Shinigami y sus reglas.
El Rey Shinigami agachó su cabeza por unos segundos contra el piso, luego se reincorporo rápidamente y comenzó a reír macabramente, era como si aquella contestación de Ligth hubiera provocado su risa.
- No creas que todo lo que Eros dice, es más, ni siquiera sabes que Eros realmente no es…
En ese momento algo sucedió, el Rey se había quedado estático, su mandíbula se había quedado completamente abierta. Ligth lo miró atentamente mientras todo su rostro se impactaba contra el suelo, el Rey Shinigami había muerto.
- ¿Eros realmente no es?... ¿No es qué?... el rey Shinigami iba a decir algo sobre Eros, ¿acaso Eros me oculta algo?... ¿pero qué? –Pensó Ligth observando al rey Shinigami, deseando que su boca volviera a articular palabras para terminar la frase.
- Bueno, a fin de cuentas ahora tengo la Death Note Suprema, con esto ahora, sin duda, ya no habrá nadie que se oponga a Kira. –Dijo Ligth caminando en dirección al, ahora, cuerpo sin vida de Justin, y arrancando de sus filosas manos la Death Note.
Ligth ahora sujetaba con ambas manos la Death Note, la contempló con un brillo en sus ojos.
- ¡¿El rey fue asesinado por un humano?! –Dijo una voz detrás de Ligth.
Ligth reconoció al instante aquella voz y dirigió su mirada en la dirección de donde provenía, la cual pertenecía a Sidoh, quien no paraba de mirar a Ligth sorprendido.
Ligth emitió una risita y luego miró a Sidoh.
- Tú serás el siguiente Shinigami. –Dijo Ligth levantando su pluma mientras con la otra mano abría la Death Note.
- ¡No! ¡Por favor no me mates! ¡Te lo suplico! –Exclamó Sidoh aterrado. -¡Haré lo que quieras, pero no me mates, por favor!
- ¿Lo que quiera? –Preguntó Ligth mientras volvía a soltar una risita. –¿Acaso será tan fácil engañar a este Shinigami? Con su ayuda mataré al resto de los Shinigami como se lo prometí a Eros, de hecho, sin Shinigamis no habrá riesgo de que alguien intente robar la Death Note. –Pensó Ligth.
- ¿Qué dices humano? Haré lo que desees.
- Muy bien, no te mataré si me llevas donde están los demás Shinigamis.
- De acuerdo pero… ¿Por qué quieres hacer eso?
- Eso no te incumbe ¡Hazlo o escribiré tu nombre y morirás! no creas que me he olvidado de tu nombre Sidoh.
- Entonces, tú quieres matar a los demás Shinigamis ¿verdad?
- Tal vez, pero si me llevas con ellos no tendré que matarte ¿entiendes?
- Bien, pero debes prometerme que no me matarás a mi también ¿de acuerdo?
- Por ahora no estas en posición de exigirme nada Shinigami, solo limítate a hacer lo que te pido.
Sidoh no dijo ni una palabra más, simplemente se dio media vuelta y comenzó a caminar, Yagami Ligth interpretó aquel silencio como un “sígueme”.
Ahora, minutos después, los primeros Shinigami caían muertos, Sidoh le indicaba a Ligth cada nombre del respectivo Shinigami mientras, se repetía la misma escena que Ligth había presenciado con el Rey Shinigami y, al igual que los humanos, los Shinigamis parecían sufrir ataques al corazón.
Ligth escribía cada nombre con satisfacción mientras Sidoh se limitaba a ver aterrado como los Shinigamis eran asesinados.
Kinddara Guivelostain, Meadra, Daril Ghiroza, Zellogi, Nu, Calikarcha, Guuku, todos esos nombres eran anotados en lista de forma ascendente, una vez asesinado el último Shinigami Ligth miró la libreta una vez más contemplando el poder que tenia entre sus manos.
- Son todos, humano, con excepción mía y de Ryuk.
- ¡Ryuk! es cierto, aun me falta eliminarlo. -Pensó Ligth. –Fuiste de mucha ayuda Sidoh, ahora solo me queda una cosa por hacer para terminar mi misión aquí.
Ligth tomó su pluma y lentamente escribió el nombre del último Shinigami que aun quedaba en ese momento.
Shinigami Sidoh
- Lo siento Shinigami, en el mundo de Kira no hay lugar para los Shinigamis.
- Eres un humano muy extraño e interesante, ya sabía que moriría y que no cumplirías tu promesa. –Dijo Sidoh mientras él también caía desplomado.
Tras el sonido seco de la caída del Shinigami un silencio perpetuo se alzó en aquel lugar, era como si el mundo Shinigami se hubiera vuelto más oscuro de lo habitual, pero eso a Ligth no le importaba en lo mas mínimo, él solo podía observar el objeto imponente que sujetaba en sus manos, apenas podía creerlo, su cuerpo se erizaba completamente, incluso llegaba a sentir una sensación calida al tenerla junto a el.
- Ya está, ahora solo debo regresar. –Pensó Ligth mientras sacaba de su saco la pequeña hoja de Death Note, que horas atrás había utilizado para entrar al mundo Shinigami.
- Ahora debo escribir de nuevo mi nombre, pero ya me he quitado cinco años, eso quiere decir que si me quito otros cinco serán diez… y si muero, quiere decir que mi muerte estaba destinada a suceder antes de esos diez años que voy a quitarme, lo que significa que moriré y todo habrá sido en vano. –Pensó Ligth mientras sujetaba el trozo de Death Note en su mano. –No hay opción, es la única forma. –Dijo Ligth mientras tomaba nuevamente su pluma y escribía su nombre
Yagami Lig…
- Siempre lo he dicho Ligth, eres un humano muy interesante. –Una nueva voz se había manifestado en el mundo Shinigami, la cual había interrumpido a Ligth. –Creo que viendo la situación esta será mi última manzana ¿me dejarías disfrutarla hasta el final?
Ligth hizo un trago de saliva áspero mientras volteaba para ver de donde provenía la voz, pero no parecía sorprendido, pese a que su corazón delataba lo contrario, aun así Yagami Ligth no había cambiado su semblante.
- Ryuk… así que has estado aquí todo este tiempo.
- No… llegue hace un par de minutos… mi sorpresa más grande fue encontrarte aquí Ligth, pero viniendo de un humano tan interesante como tú no me sorprende. –Dijo Ryuk dando un mordisco grande a la manzana que sostenía entre sus manos. –Dime Ligth ¿como hiciste para llegar a este mundo?
- Lo siento Ryuk, eso algo que no voy a revelarte, al igual que los Shinigami esconden muchos secretos, yo tengo los míos.
- Ya veo Ligth, veo que la Death note que traes contigo es diferente, siento algo muy extraño al tenerla cerca. –Dijo Ryuk nuevamente dándole un gran y ultimo mordisco a su manzana.
- ¿Ya has acabado?
- ¿Co… co… co… mo rayos pasó? –Preguntó el rey Shinigami mientras trataba de alcanzar la pierna de Ligth en un intento de lastimarlo con sus puntiagudos dedos.
Ligth se alejó unos centímetros a un punto donde el rey Shinigami no pudiera tocarlo.
- ¿Quieres saber como?... bien, es lo mínimo que puedo hacer ahora que he ganado, pues veras, fue muy sencillo en realidad, el primer paso fue convencer a ese Shinigami de que me ayudara a encontrar la libreta, una vez convencido él me llevó a aquel lugar prohibido para los Shinigamis, la verdad no creí que fuera tan fácil encontrar la Death Note en ese lugar pero asi fue, el resto fue aun más sencillo, hice que Justin buscara en una lápida diferente a la tuya, dándole un nombre falso.
- Es por eso que el trató de matarme usando un nombre diferente. –Interrumpió el Rey Shinigami.
- Así es, el nombre falso fue la clave de todo para que Justin me dejara libre el camino para encontrar la Death Note; una vez que la tuve en mis manos solamente tuve que arrancar una hoja de la misma libreta y guardarla conmigo, naturalmente, tenia que hacer que Justin me trajera a ti, y eso fue exactamente lo que hizo; en el momento en el que el fingí mi muerte cuando escribiste mi nombre fue justo ese instante cuando escribí sus nombres.
Yagami Ligth introdujo una de sus manos dentro de su saco y extrajo una hoja con caracteres escritos, era obvio, los caracteres pertenecían a ambos Shinigami.
- Pero debiste haber muerto con mi Death Note… entonces ¿Cómo demonios sobreviviste?
- Un Shinigami me dijo que una vez que los humanos entran aquí son considerados como muertos.
- Ese Shinigami… ¿Es Eros, cierto? –El Shinigami no despegaba su mirada de Yagami Ligth como si esperara que respondiera.
- Ya te lo había dicho, Eros fue quien me ayudó a entrar a este mundo, él fue el que explicó todo sobre el mundo Shinigami y sus reglas.
El Rey Shinigami agachó su cabeza por unos segundos contra el piso, luego se reincorporo rápidamente y comenzó a reír macabramente, era como si aquella contestación de Ligth hubiera provocado su risa.
- No creas que todo lo que Eros dice, es más, ni siquiera sabes que Eros realmente no es…
En ese momento algo sucedió, el Rey se había quedado estático, su mandíbula se había quedado completamente abierta. Ligth lo miró atentamente mientras todo su rostro se impactaba contra el suelo, el Rey Shinigami había muerto.
- ¿Eros realmente no es?... ¿No es qué?... el rey Shinigami iba a decir algo sobre Eros, ¿acaso Eros me oculta algo?... ¿pero qué? –Pensó Ligth observando al rey Shinigami, deseando que su boca volviera a articular palabras para terminar la frase.
- Bueno, a fin de cuentas ahora tengo la Death Note Suprema, con esto ahora, sin duda, ya no habrá nadie que se oponga a Kira. –Dijo Ligth caminando en dirección al, ahora, cuerpo sin vida de Justin, y arrancando de sus filosas manos la Death Note.
Ligth ahora sujetaba con ambas manos la Death Note, la contempló con un brillo en sus ojos.
- ¡¿El rey fue asesinado por un humano?! –Dijo una voz detrás de Ligth.
Ligth reconoció al instante aquella voz y dirigió su mirada en la dirección de donde provenía, la cual pertenecía a Sidoh, quien no paraba de mirar a Ligth sorprendido.
Ligth emitió una risita y luego miró a Sidoh.
- Tú serás el siguiente Shinigami. –Dijo Ligth levantando su pluma mientras con la otra mano abría la Death Note.
- ¡No! ¡Por favor no me mates! ¡Te lo suplico! –Exclamó Sidoh aterrado. -¡Haré lo que quieras, pero no me mates, por favor!
- ¿Lo que quiera? –Preguntó Ligth mientras volvía a soltar una risita. –¿Acaso será tan fácil engañar a este Shinigami? Con su ayuda mataré al resto de los Shinigami como se lo prometí a Eros, de hecho, sin Shinigamis no habrá riesgo de que alguien intente robar la Death Note. –Pensó Ligth.
- ¿Qué dices humano? Haré lo que desees.
- Muy bien, no te mataré si me llevas donde están los demás Shinigamis.
- De acuerdo pero… ¿Por qué quieres hacer eso?
- Eso no te incumbe ¡Hazlo o escribiré tu nombre y morirás! no creas que me he olvidado de tu nombre Sidoh.
- Entonces, tú quieres matar a los demás Shinigamis ¿verdad?
- Tal vez, pero si me llevas con ellos no tendré que matarte ¿entiendes?
- Bien, pero debes prometerme que no me matarás a mi también ¿de acuerdo?
- Por ahora no estas en posición de exigirme nada Shinigami, solo limítate a hacer lo que te pido.
Sidoh no dijo ni una palabra más, simplemente se dio media vuelta y comenzó a caminar, Yagami Ligth interpretó aquel silencio como un “sígueme”.
Ahora, minutos después, los primeros Shinigami caían muertos, Sidoh le indicaba a Ligth cada nombre del respectivo Shinigami mientras, se repetía la misma escena que Ligth había presenciado con el Rey Shinigami y, al igual que los humanos, los Shinigamis parecían sufrir ataques al corazón.
Ligth escribía cada nombre con satisfacción mientras Sidoh se limitaba a ver aterrado como los Shinigamis eran asesinados.
Kinddara Guivelostain, Meadra, Daril Ghiroza, Zellogi, Nu, Calikarcha, Guuku, todos esos nombres eran anotados en lista de forma ascendente, una vez asesinado el último Shinigami Ligth miró la libreta una vez más contemplando el poder que tenia entre sus manos.
- Son todos, humano, con excepción mía y de Ryuk.
- ¡Ryuk! es cierto, aun me falta eliminarlo. -Pensó Ligth. –Fuiste de mucha ayuda Sidoh, ahora solo me queda una cosa por hacer para terminar mi misión aquí.
Ligth tomó su pluma y lentamente escribió el nombre del último Shinigami que aun quedaba en ese momento.
Shinigami Sidoh
- Lo siento Shinigami, en el mundo de Kira no hay lugar para los Shinigamis.
- Eres un humano muy extraño e interesante, ya sabía que moriría y que no cumplirías tu promesa. –Dijo Sidoh mientras él también caía desplomado.
Tras el sonido seco de la caída del Shinigami un silencio perpetuo se alzó en aquel lugar, era como si el mundo Shinigami se hubiera vuelto más oscuro de lo habitual, pero eso a Ligth no le importaba en lo mas mínimo, él solo podía observar el objeto imponente que sujetaba en sus manos, apenas podía creerlo, su cuerpo se erizaba completamente, incluso llegaba a sentir una sensación calida al tenerla junto a el.
- Ya está, ahora solo debo regresar. –Pensó Ligth mientras sacaba de su saco la pequeña hoja de Death Note, que horas atrás había utilizado para entrar al mundo Shinigami.
- Ahora debo escribir de nuevo mi nombre, pero ya me he quitado cinco años, eso quiere decir que si me quito otros cinco serán diez… y si muero, quiere decir que mi muerte estaba destinada a suceder antes de esos diez años que voy a quitarme, lo que significa que moriré y todo habrá sido en vano. –Pensó Ligth mientras sujetaba el trozo de Death Note en su mano. –No hay opción, es la única forma. –Dijo Ligth mientras tomaba nuevamente su pluma y escribía su nombre
Yagami Lig…
- Siempre lo he dicho Ligth, eres un humano muy interesante. –Una nueva voz se había manifestado en el mundo Shinigami, la cual había interrumpido a Ligth. –Creo que viendo la situación esta será mi última manzana ¿me dejarías disfrutarla hasta el final?
Ligth hizo un trago de saliva áspero mientras volteaba para ver de donde provenía la voz, pero no parecía sorprendido, pese a que su corazón delataba lo contrario, aun así Yagami Ligth no había cambiado su semblante.
- Ryuk… así que has estado aquí todo este tiempo.
- No… llegue hace un par de minutos… mi sorpresa más grande fue encontrarte aquí Ligth, pero viniendo de un humano tan interesante como tú no me sorprende. –Dijo Ryuk dando un mordisco grande a la manzana que sostenía entre sus manos. –Dime Ligth ¿como hiciste para llegar a este mundo?
- Lo siento Ryuk, eso algo que no voy a revelarte, al igual que los Shinigami esconden muchos secretos, yo tengo los míos.
- Ya veo Ligth, veo que la Death note que traes contigo es diferente, siento algo muy extraño al tenerla cerca. –Dijo Ryuk nuevamente dándole un gran y ultimo mordisco a su manzana.
- ¿Ya has acabado?
9 Engaño (騙す)
Las manos de Yagami Ligth se posaban sobre aquel objeto, apenas y podía creerlo, el sentimiento de estar tocándolo provocaba que su corazón latiera fuertemente e incluso una sonrisa casi diabólica se dibujó en sus labios.
Ligth se puso de pie y miró fijamente a Justin, quien aun continuaba escarbando.
- Ya no tienes que escarbar más, parece que el rey Shinigami si pensó un plan elaborado después de todo. –Dijo Ligth mientras extendió sus manos de modo que Justin pudiera ver claramente la libreta.
El lugar donde deberían encontrarse las orbitas oculares de Justin era sustituido por un vacio oscuro, típico de todos los cráneos, pero en aquel momento incluso en aquellos agujeros sin fondo podía apreciarse un brillo profundo.
- Tonto. El sigue pensando que Juvell es realmente el verdadero nombre del rey Shinigami, continuaré fingiendo a ver hasta dónde puede serme útil este sujeto, por ahora debo darle la libreta. –Pensó Ligth
Ligth se acercó hasta un punto donde los huesudos dedos de Justin lograban alcanzar la libreta y la tomó de un extremo; finalmente las manos de Ligth liberaron la libreta hasta que Justin la tuvo en su totalidad.
- ¿Sabes que al darme esto podría simplemente matarme?
- Si, eso ya lo se, pero espero que al menos me dejes vivir un rato más, después puedes matarme si lo deseas… pero aun me queda algo por ver… Justin… no me importa lo que hagas conmigo, ¡Solo quiero que mates al rey Shinigami primero!... quiero ver con mis propios ojos la muerte del Shinigami más poderoso, quiero ser capaz de ver su rostro al llegar su muerte.
Justin miró a Ligth y luego la libreta, nuevamente sus agujeros negros volvieron a soltar un especie de resplandor misterioso.
- Bien, mereces algo de compasión por haberme dado la libreta, pero aun así fuiste tan estúpido como para dármela, asi que si lo deseo puedo terminar con tu vida en el instante que me plazca.
- Si, es un trato… después de todo mi cuerpo humano ya no existe, asi que no tengo problemas con tus condiciones.
Justin miró a Ligth incrédulo y luego comenzó a reír.
Mundo Humano
Dorian musitaba unas palabras cerca de un objeto plastificado y oscuro, sin duda alguna era un auricular que sostenía con una mano mientras con la otra hacia unos movimientos extraños.
- ¡No estoy mintiendo!… ¡Realmente lo vi! –Decía Dorian constipado
- Dorian, cálmate, seguramente fue tu imaginación… no debiste ir con L, es profesional, solo estas estorbándole. –Decía una voz femenina del otro lado del auricular
- ¡Yo sé lo que vi, no estoy loco y sé que Kira está detrás de todo esto!
- Dorian, por favor tienes que regresar a la SPK ¡ahora!, es una orden.
Dorian miraba el auricular como si aquel aparato fuera la mujer del otro lado del aparato, mientras veía el pequeño aparato recordaba aquella conversación con el presidente, luego miró nuevamente el objeto y se lo colocó en el oído.
- Lo siento Juliet, pero debo hacer lo que creo correcto, pensé que tú me comprenderías, pero veo que Kira también te tiene engañada. –Dijo Dorian con un tono decidido, mientras, sin esperar respuesta de Juliet colgó el teléfono.
- ¿Kira? ¿De qué hablas? ¿No pensaras que… -La voz de Juliet se había escuchado por ultima vez antes de que Dorian colgara el auricular
Nuevamente Dorian colgó, y descolgó casi al instante el teléfono e introdujo una moneda pequeña luego marco un numero de seis dígitos y esperó, pocos segundo después una voz casi mecánica y computarizada contesto.
- Asuntos Internos ¿Puedo ayudarle?
- Si Srita., necesito que me comunique con la casa blanca, necesito hablar con el presidente, dígale que Habla Dorian Houston, el entenderá, es urgente.
La voz del otro lado del auricular tardó en contestar, Dorian agachó la cabeza y esperó respuesta.
- Lo conectaré con el presidente. –Dijo la voz mientras Dorian sonreía triunfante.
Mundo Shinigami
Ligth caminaba, sin saber, a donde Justin se dirigia, el solamente se limitaba a mirar a sus alrededores, pero no había mucho que observar pues todo el lugar se encontraba cubierto por una vegetación seca, acompañada por los cráneos que Ligth simplemente se limitaba a apreciar.
Pero entonces logró divisar algo a lo lejos.
Aquello era un lugar totalmente abierto al aire libre, denotaba una sensación de estar recorriendo el mismo lugar una y otra vez, sin embargo, aquel lugar poseía algo diferente, ya que a mitad del camino se encontraba un enorme trono, a lo lejos era visible su gran tamaño y el resplandor que emanaba era casi mágico; el resplandor dorado de aquel gran objeto provenía, sin duda, del oro. Pero más impactante que el mismo oro, era el Shinigami posado sobre ese objeto dorado, el cual Ligth aun no lograba distinguir correctamente debido a la lejanía.
- Al rey le gusta sentarse con estilo. –Dijo Ligth quien miraba a Justin, quien ni siquiera respondió, pero realmente Justin no había entendido aquella expresión de Ligth, pues en el mundo Shinigami el oro no tenía mucho valor, el verdadero oro, para ellos, eran las manzanas del mundo humano.
Instantes después de que Ligth hubiera musitado esas palabras Justin sacó una pequeña pluma, abrió la libreta y comenzó a reír.
- ¡Quiero ver su cara¡… ¡Quiero ver la cara del Shinigami más poderoso cuando sea derrotado por un Shinigami inferior!... ¡Sé que estas ahí!
Aquellas palabras hicieron que el Shinigami mirara fijamente aquel objeto y, casi mecánicamente, se levantara de su silla, como si un resorte lo hubiera empujado.
- Ju Ju Ju stin. –Decía el Rey, mientras miraba la libreta que Justin cargaba en sus manos.
Fue en ese momento cuando Ligth pudo contemplar al Shinigami considerado por todos como el Shinigami supremo.
Su cuerpo era largo, similar al de Ryuk, vestía cientos de joyas en sus dedos y una especie de túnica cubría su cuerpo, de igual manera, llena de joyas, su cabeza era algo extraña al igual que al de todos los Shinigami, era algo afilada del frente y tenia unos enormes dientes, sus ojos eran rojos como si estuvieran incendiados en fuego todo el tiempo, y algunos raros orificios estaban sobre sus mejillas, sus dedos y pies eran puntiagudos, iguales a la mayoría de los Shinigami.
- Así que durante todo este tiempo nos has engañado.
- Justin…. eso que tienes en tus manos… ¿Cómo?
- Es un pequeño regalo que me ha dado el destino… con esto llega una nueva era Shinigami.
El rey en aquel instante fijó su mirada sobre Yagami Ligth y, sin que Justin lo esperara, sacó su libreta de entre su túnica, la abrió a una velocidad increíble y, como si el mismo viento la hubiera impulsado, la libreta se detuvo al instante en una hoja en blanco, luego a una velocidad suprema, el Rey tomó una pequeña pluma y escribió tan rápido que pareció como si hubiera sido capaz de detener el tiempo.
- Yagami Light, Nadie nunca ha sido capaz de ganarme a escribir nombres en la Death note, soy el más rápido de este mundo… aun así, jamás espere que un humano como tu llegaría hasta el mundo Shinigami… así que los rumores de que Ryuk había encontrado un humano muy interesante son ciertos… pero ya no te queda mucho tiempo ya que gracias a mis ojos de Shinigami y mi velocidad de escritura morirás sin remedio.
- Tu también morirás Juvell. -Dijo Justin con un aire triunfante
Apenas Justin pronunció aquellas palabras, el rey shinigami comenzo a reir freneticamente, luego se contuvo y hablo.
- Entonces ¿Qué esperas Justin? Ese humano ya te ha contado lo que es capaz de hacer esta libreta, adelante, mátame.
- Eres un miserable… estoy apunto de hacerlo… pero quería ver con mis propios ojos tu rostro en el momento de tu muerte.
Justin colocó su pluma y delicadamente escribió:
Juvell “Rey Shinigami”
- Supongo que con escribir tu nombre será más que suficiente. –Dijo Justin mientras su voz daba la sensación de que en cualquier momento comenzaría a reír.
- Así es Justin, con escribir mi nombre es suficiente, cuando me destruyas tú serás el nuevo rey.
Ligth no parecía siquiera inmutarse de la conversación de ambos Shinigami, era como si aquella conversación fuera tan estúpida que era mejor ignorarla.
- Pero primero morirás tu Yagami Ligth… aunque me hubiese gustado que me contaras como diablos te enteraste de esta libreta.
- Eros me lo dijo. –Dijo Ligth mientras miraba fijamente al rey.
- ¡¿Eros?!... pero entonces… miserable, así que Ero…
En ese momento y antes de que el rey Shinigami pudiera terminar la frase Ligth apretó fuertemente su ropa contra su pecho e hizo una simulación increíble, incluso la respiración y sus ojos, parecía que Ligth realmente agonizaba; finalmente se desplomó en el suelo, cayendo de bruces y dándose un fuerte golpe en el suelo con el rostro, sin duda, había simulado su muerte.
- Ya esta… ahora Justin, tal vez es cierto que conseguiste la libreta que podría matarme pero es hora de la verdad y que yo mismo te desengañe… no moriré.
- ¡¿Cómo?! – Exclamó Justin.
- Es simple, te diré la verdad, mi nombre no es Juvell.
Justin miró fijamente al rey mientras sonreía y nuevamente soltó una carcajada.
- Así que el humano me engañó, él me hizo creer que tu nombre era Juvell, pero veo que ese humano trato de apoderarse de la libreta… aunque ¿Por qué me la entregó? Tal vez se dio cuenta de que yo lo hubiese atrapado antes de que escribiera mi nombre… en cualquier caso no te preocupes, leí los nombres de todas las tumbas, solo tengo que probar todos los nombres y listo, acabaré contigo.
El rey Shinigami nuevamente se había estremecido, pero antes de que Justin volviera a escribir, el rey se había abalanzado contra él, Justin sin pensarlo abrió sus alas y se dirigió al cielo a una velocidad impresionante.
- Aun así… este humano conocía a Eros, hubiera disfrutado mucho torturándolo con mi Death Note, ya que me permite matar a los humanos una y otra vez, pero ahora que su corazón se detuvo no podré hacerlo, aun asi Justin tiene la libreta y si leyó todo los nombres seguro que alguno es el mío. –Pensó el Rey Shinigami, mientras también abría sus alas y seguía a Justin.
Justin escribía nombres lo más rápido que podía mientras los pronunciaba al momento de escribirlos.
- Jero, Kizam, Juvell, Ozel, Ghedatzu, Alad, Izanaga…
Antes de que pudiera escribir el último nombre, Justin había dejado caer la pluma en dirección al suelo el cual parecía lucir como una vortice verticual casi infinito, su rostro se evocaba al cielo mientras su cuerpo se sentía extraño, el Rey Shinigami estaba a pocos metros de él cuando vio que la pequeña pluma había rozado cerca de él y observó a Justin.
- Parece que no escribí el nombre correcto.
Después de aquellas cortas palabras Justin se desplomó en picada en dirección al suelo.
- ¿¡Como demonios!? . –Pensó el Rey mientras Justin continuaba cayendo en picada.
Después el Rey comenzó sentir una sensación extraña, era un tipo de ardor en el pecho y un especie de aire frio recorrió el resto de su cuerpo, de pronto, se sintió débil y nuevamente imitó a Justin pues también cayó al suelo a una velocidad increíble simulando un meteorito.
Su cuerpo había azotado contra el duro suelo del mundo Shinigami.
Apenas podía abrir sus ojos, pero con un poco de esfuerzo lo logró y lo que vio lo impactó profundamente, sus ojos le brindaban una visión borrosa, apenas y podía ver, pero aquel objeto que se posó delante de él lo hizo sentir el miedo una ultima vez, ante el se encontraba Yagami Ligth erguido y riendo a carcajadas, mientras ambos Shinigamis estaban agonizantes en el suelo.
- A veces los humanos hacen cosas sorprendentes ¿no creen? –Decía Ligth mientras reía nuevamente.
Ligth se puso de pie y miró fijamente a Justin, quien aun continuaba escarbando.
- Ya no tienes que escarbar más, parece que el rey Shinigami si pensó un plan elaborado después de todo. –Dijo Ligth mientras extendió sus manos de modo que Justin pudiera ver claramente la libreta.
El lugar donde deberían encontrarse las orbitas oculares de Justin era sustituido por un vacio oscuro, típico de todos los cráneos, pero en aquel momento incluso en aquellos agujeros sin fondo podía apreciarse un brillo profundo.
- Tonto. El sigue pensando que Juvell es realmente el verdadero nombre del rey Shinigami, continuaré fingiendo a ver hasta dónde puede serme útil este sujeto, por ahora debo darle la libreta. –Pensó Ligth
Ligth se acercó hasta un punto donde los huesudos dedos de Justin lograban alcanzar la libreta y la tomó de un extremo; finalmente las manos de Ligth liberaron la libreta hasta que Justin la tuvo en su totalidad.
- ¿Sabes que al darme esto podría simplemente matarme?
- Si, eso ya lo se, pero espero que al menos me dejes vivir un rato más, después puedes matarme si lo deseas… pero aun me queda algo por ver… Justin… no me importa lo que hagas conmigo, ¡Solo quiero que mates al rey Shinigami primero!... quiero ver con mis propios ojos la muerte del Shinigami más poderoso, quiero ser capaz de ver su rostro al llegar su muerte.
Justin miró a Ligth y luego la libreta, nuevamente sus agujeros negros volvieron a soltar un especie de resplandor misterioso.
- Bien, mereces algo de compasión por haberme dado la libreta, pero aun así fuiste tan estúpido como para dármela, asi que si lo deseo puedo terminar con tu vida en el instante que me plazca.
- Si, es un trato… después de todo mi cuerpo humano ya no existe, asi que no tengo problemas con tus condiciones.
Justin miró a Ligth incrédulo y luego comenzó a reír.
Mundo Humano
Dorian musitaba unas palabras cerca de un objeto plastificado y oscuro, sin duda alguna era un auricular que sostenía con una mano mientras con la otra hacia unos movimientos extraños.
- ¡No estoy mintiendo!… ¡Realmente lo vi! –Decía Dorian constipado
- Dorian, cálmate, seguramente fue tu imaginación… no debiste ir con L, es profesional, solo estas estorbándole. –Decía una voz femenina del otro lado del auricular
- ¡Yo sé lo que vi, no estoy loco y sé que Kira está detrás de todo esto!
- Dorian, por favor tienes que regresar a la SPK ¡ahora!, es una orden.
Dorian miraba el auricular como si aquel aparato fuera la mujer del otro lado del aparato, mientras veía el pequeño aparato recordaba aquella conversación con el presidente, luego miró nuevamente el objeto y se lo colocó en el oído.
- Lo siento Juliet, pero debo hacer lo que creo correcto, pensé que tú me comprenderías, pero veo que Kira también te tiene engañada. –Dijo Dorian con un tono decidido, mientras, sin esperar respuesta de Juliet colgó el teléfono.
- ¿Kira? ¿De qué hablas? ¿No pensaras que… -La voz de Juliet se había escuchado por ultima vez antes de que Dorian colgara el auricular
Nuevamente Dorian colgó, y descolgó casi al instante el teléfono e introdujo una moneda pequeña luego marco un numero de seis dígitos y esperó, pocos segundo después una voz casi mecánica y computarizada contesto.
- Asuntos Internos ¿Puedo ayudarle?
- Si Srita., necesito que me comunique con la casa blanca, necesito hablar con el presidente, dígale que Habla Dorian Houston, el entenderá, es urgente.
La voz del otro lado del auricular tardó en contestar, Dorian agachó la cabeza y esperó respuesta.
- Lo conectaré con el presidente. –Dijo la voz mientras Dorian sonreía triunfante.
Mundo Shinigami
Ligth caminaba, sin saber, a donde Justin se dirigia, el solamente se limitaba a mirar a sus alrededores, pero no había mucho que observar pues todo el lugar se encontraba cubierto por una vegetación seca, acompañada por los cráneos que Ligth simplemente se limitaba a apreciar.
Pero entonces logró divisar algo a lo lejos.
Aquello era un lugar totalmente abierto al aire libre, denotaba una sensación de estar recorriendo el mismo lugar una y otra vez, sin embargo, aquel lugar poseía algo diferente, ya que a mitad del camino se encontraba un enorme trono, a lo lejos era visible su gran tamaño y el resplandor que emanaba era casi mágico; el resplandor dorado de aquel gran objeto provenía, sin duda, del oro. Pero más impactante que el mismo oro, era el Shinigami posado sobre ese objeto dorado, el cual Ligth aun no lograba distinguir correctamente debido a la lejanía.
- Al rey le gusta sentarse con estilo. –Dijo Ligth quien miraba a Justin, quien ni siquiera respondió, pero realmente Justin no había entendido aquella expresión de Ligth, pues en el mundo Shinigami el oro no tenía mucho valor, el verdadero oro, para ellos, eran las manzanas del mundo humano.
Instantes después de que Ligth hubiera musitado esas palabras Justin sacó una pequeña pluma, abrió la libreta y comenzó a reír.
- ¡Quiero ver su cara¡… ¡Quiero ver la cara del Shinigami más poderoso cuando sea derrotado por un Shinigami inferior!... ¡Sé que estas ahí!
Aquellas palabras hicieron que el Shinigami mirara fijamente aquel objeto y, casi mecánicamente, se levantara de su silla, como si un resorte lo hubiera empujado.
- Ju Ju Ju stin. –Decía el Rey, mientras miraba la libreta que Justin cargaba en sus manos.
Fue en ese momento cuando Ligth pudo contemplar al Shinigami considerado por todos como el Shinigami supremo.
Su cuerpo era largo, similar al de Ryuk, vestía cientos de joyas en sus dedos y una especie de túnica cubría su cuerpo, de igual manera, llena de joyas, su cabeza era algo extraña al igual que al de todos los Shinigami, era algo afilada del frente y tenia unos enormes dientes, sus ojos eran rojos como si estuvieran incendiados en fuego todo el tiempo, y algunos raros orificios estaban sobre sus mejillas, sus dedos y pies eran puntiagudos, iguales a la mayoría de los Shinigami.
- Así que durante todo este tiempo nos has engañado.
- Justin…. eso que tienes en tus manos… ¿Cómo?
- Es un pequeño regalo que me ha dado el destino… con esto llega una nueva era Shinigami.
El rey en aquel instante fijó su mirada sobre Yagami Ligth y, sin que Justin lo esperara, sacó su libreta de entre su túnica, la abrió a una velocidad increíble y, como si el mismo viento la hubiera impulsado, la libreta se detuvo al instante en una hoja en blanco, luego a una velocidad suprema, el Rey tomó una pequeña pluma y escribió tan rápido que pareció como si hubiera sido capaz de detener el tiempo.
- Yagami Light, Nadie nunca ha sido capaz de ganarme a escribir nombres en la Death note, soy el más rápido de este mundo… aun así, jamás espere que un humano como tu llegaría hasta el mundo Shinigami… así que los rumores de que Ryuk había encontrado un humano muy interesante son ciertos… pero ya no te queda mucho tiempo ya que gracias a mis ojos de Shinigami y mi velocidad de escritura morirás sin remedio.
- Tu también morirás Juvell. -Dijo Justin con un aire triunfante
Apenas Justin pronunció aquellas palabras, el rey shinigami comenzo a reir freneticamente, luego se contuvo y hablo.
- Entonces ¿Qué esperas Justin? Ese humano ya te ha contado lo que es capaz de hacer esta libreta, adelante, mátame.
- Eres un miserable… estoy apunto de hacerlo… pero quería ver con mis propios ojos tu rostro en el momento de tu muerte.
Justin colocó su pluma y delicadamente escribió:
Juvell “Rey Shinigami”
- Supongo que con escribir tu nombre será más que suficiente. –Dijo Justin mientras su voz daba la sensación de que en cualquier momento comenzaría a reír.
- Así es Justin, con escribir mi nombre es suficiente, cuando me destruyas tú serás el nuevo rey.
Ligth no parecía siquiera inmutarse de la conversación de ambos Shinigami, era como si aquella conversación fuera tan estúpida que era mejor ignorarla.
- Pero primero morirás tu Yagami Ligth… aunque me hubiese gustado que me contaras como diablos te enteraste de esta libreta.
- Eros me lo dijo. –Dijo Ligth mientras miraba fijamente al rey.
- ¡¿Eros?!... pero entonces… miserable, así que Ero…
En ese momento y antes de que el rey Shinigami pudiera terminar la frase Ligth apretó fuertemente su ropa contra su pecho e hizo una simulación increíble, incluso la respiración y sus ojos, parecía que Ligth realmente agonizaba; finalmente se desplomó en el suelo, cayendo de bruces y dándose un fuerte golpe en el suelo con el rostro, sin duda, había simulado su muerte.
- Ya esta… ahora Justin, tal vez es cierto que conseguiste la libreta que podría matarme pero es hora de la verdad y que yo mismo te desengañe… no moriré.
- ¡¿Cómo?! – Exclamó Justin.
- Es simple, te diré la verdad, mi nombre no es Juvell.
Justin miró fijamente al rey mientras sonreía y nuevamente soltó una carcajada.
- Así que el humano me engañó, él me hizo creer que tu nombre era Juvell, pero veo que ese humano trato de apoderarse de la libreta… aunque ¿Por qué me la entregó? Tal vez se dio cuenta de que yo lo hubiese atrapado antes de que escribiera mi nombre… en cualquier caso no te preocupes, leí los nombres de todas las tumbas, solo tengo que probar todos los nombres y listo, acabaré contigo.
El rey Shinigami nuevamente se había estremecido, pero antes de que Justin volviera a escribir, el rey se había abalanzado contra él, Justin sin pensarlo abrió sus alas y se dirigió al cielo a una velocidad impresionante.
- Aun así… este humano conocía a Eros, hubiera disfrutado mucho torturándolo con mi Death Note, ya que me permite matar a los humanos una y otra vez, pero ahora que su corazón se detuvo no podré hacerlo, aun asi Justin tiene la libreta y si leyó todo los nombres seguro que alguno es el mío. –Pensó el Rey Shinigami, mientras también abría sus alas y seguía a Justin.
Justin escribía nombres lo más rápido que podía mientras los pronunciaba al momento de escribirlos.
- Jero, Kizam, Juvell, Ozel, Ghedatzu, Alad, Izanaga…
Antes de que pudiera escribir el último nombre, Justin había dejado caer la pluma en dirección al suelo el cual parecía lucir como una vortice verticual casi infinito, su rostro se evocaba al cielo mientras su cuerpo se sentía extraño, el Rey Shinigami estaba a pocos metros de él cuando vio que la pequeña pluma había rozado cerca de él y observó a Justin.
- Parece que no escribí el nombre correcto.
Después de aquellas cortas palabras Justin se desplomó en picada en dirección al suelo.
- ¿¡Como demonios!? . –Pensó el Rey mientras Justin continuaba cayendo en picada.
Después el Rey comenzó sentir una sensación extraña, era un tipo de ardor en el pecho y un especie de aire frio recorrió el resto de su cuerpo, de pronto, se sintió débil y nuevamente imitó a Justin pues también cayó al suelo a una velocidad increíble simulando un meteorito.
Su cuerpo había azotado contra el duro suelo del mundo Shinigami.
Apenas podía abrir sus ojos, pero con un poco de esfuerzo lo logró y lo que vio lo impactó profundamente, sus ojos le brindaban una visión borrosa, apenas y podía ver, pero aquel objeto que se posó delante de él lo hizo sentir el miedo una ultima vez, ante el se encontraba Yagami Ligth erguido y riendo a carcajadas, mientras ambos Shinigamis estaban agonizantes en el suelo.
- A veces los humanos hacen cosas sorprendentes ¿no creen? –Decía Ligth mientras reía nuevamente.
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